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Presi, le aviso,
soy oposición...
no, mejor oficialista...
no, mejor oposición...

Informo/Opino
Pulga Pavlovich

Pequeños detalles exprimidos
de reflexiones presidenciales

“Que reconozcan que son oposición de gobierno, que está muy bien que lo hagan y que, además de informar, reconozcan que cuando están dando su opinión, están haciendo una determinada acción política. La mayoría de las veces en oposición al gobierno, porque sistemáticamente sólo informan entre comillas, pero opinan sobre cosas que hace mal el gobierno. Y está muy bien que lo marquen, pero que asuman y reconozcan que hacen esa oposición. Dije, para que nadie se llame a engaño, ejemplos de medios que hacen oposición al gobierno...”

Antes de mencionar cualquier palabra, cabe recordar que las reflexiones del Presidente causaron cierta conmoción en los partidos rivales, también en los medios y probablemente a raíz de esto último, en la opinión pública. Así que esto no será más que una sucesión de palabras al respecto, tardías, oscuras, parciales y distantes, destacando algunos puntos que a mi parecer, son merecedores de importancia. En este sentido, para seguir el juego discursivo de nuestro Primer Caballero (supongo que si hay una Primera Dama, podemos otorgar tan noble título a nuestro médico más votado), debo dejar en claro que de a ratos seré oficialista y de a ratos oposición, pero correrá por parte de quien esto lea el darse cuenta de ello, sin estar avisándolo cada tres oraciones.

En primer lugar, Vázquez hizo una alusión que no por resultar obvia carece de importancia: los medios de comunicación masiva son agentes políticos. Y de qué tamaño, además. Dado el papel que han adquirido los mass-media en nuestra posmoderna aldea global, los movimientos de fichas que se realizan en los noticieros y programas periodísticos marcan sobre el tablero político qué es lo importante y lo que no, titulando acerca de lo primero y pasando un trapito de silencio sobre lo segundo. Esto me recuerda que los medios son llevados adelante por personas, por seres que, si Aristóteles tenía razón, su característica fundamental es la de ser políticos (en el único lugar donde pueden desarrollar su virtud y acceder a la felicidad es en la Polis). Podemos, de acuerdo con ello, visualizar la política como el arte de lograr una convivencia común de forma pacífica, que no es otra cosa que darnos nuestras propias normas de convivencia. En tanto suceda de ese modo, todos poseemos esa característica como primaria y sería saludable poner en el tapete que todos somos agentes políticos, aun cuando asumamos una postura política de amplia pasividad y laissez-fair y restrinjamos el ejercicio de la democracia a un par de veces cada cuatro años, en tanto no haya plebiscitos en el medio. Aún así, bien podríamos asumir un rol activo, que seguramente no podría ser el de la instauración de un ágora donde decidamos casi toda como en la antigua Grecia, pero tal vez podamos restarle un poco de peso a los técnicos, enmantecándonos nosotros mismos en la problemática social. La Intendencia de Montevideo está realizando un intento de este tipo llevando adelante el llamado presupuesto participativo, que para muchos autores es sinónimo de profundización democrática. ¿Estamos preparados como ciudadanos para ello? Mmmmm...

La cuestión es que el Presidente puso en el tapete que no sólo la clase política realiza acciones de ese tipo, los comunicadores también lo hacen y sería bueno que todos pasáramos de potencia a acto dicha capacidad.

 

 

Silvia Perez Aira

 

Otro de los aspectos que pueden entrar en discusión es la vieja distinción entre información y opinión. La primera suele tener cierto carácter neutral y objetivo al describir el mundo, en tanto la segunda parece fundarse en el juicio subjetivo de alguien sobre una situación X. Al parecer, nuestro Presidente quiere alertarnos de que hay gente que opina y no nos lo advierte. Pues tiene razón, casi todos lo hacen. Perdón si sienten que los meto en camisa de once varas (¿qué quiere decir camisa de once varas?), pero tengo que hacer una distinción que me resulta importante. La pretensión de neutralidad informativa conlleva una fuerte creencia en un realismo metafísico. Esto es creer que hay exactamente una descripción verdadera y completa acerca de cómo es el mundo, lo cual supone un punto de vista que bien podríamos llamar, tal como hace Hillary Putnam, el punto de vista del Ojo de Dios. Es decir, un lugar desde el cual podemos verlo todo. En lo personal, descreo de este tipo de posición, toda visión parte desde personas reales y concretas, con propósitos e intereses determinados. Por lo tanto, creo que información y opinión están más cerca de lo que solemos creer. Toda información implica un recorte de la realidad, hay cosas que quedan fuera, otras que resaltamos y algunas quedarán en el medio del sándwich sin que le demos tanta importancia. Y ese recorte lo hace el ser humano, aunque tenga pretensiones de objetividad. Claro, podemos ponernos a teorizar acerca de que existen informaciones/opiniones más tendenciosas que otras, con intencionalidad marcada y otros etcéteras. Pues bien, también descreo del análisis de la intención, como sucede cuando hay una mano en el área.

Así que el Presidente hace bien en alertarnos, que de una manera u otra, de forma más o menos grosera, permanentemente nos están bajando línea. Claro, él también lo hace, ¿o no?

Hay quienes han atacado estos consejos presidenciales afirmando que un Jefe de Estado no puede realizar esos comentarios. Creo que en su calidad de ciudadano puede hacer lo que quiera, opinar políticamente como cualquier otro. Ya sé, ya sé... dirán que el peso de su información/opinión incidirá mucho más que la de otros, como en el caso del Senador que dio vuelta su voto respecto a la Ley de Reproducción Asistida por el probable futuro veto del Presidente. Bueno, que cargue dicho Senador con ese sayo y también aquellos que cambien su forma de hacer, pensar y decir por el pensamiento del Presidente, del profesor o de su mamá. A ver si empezamos a hacernos cargo de nuestras opciones de una buena vez.

También se ha dicho que está mal que haya nombrado a determinados medios de comunicación. En este sentido, me da la sensación que estamos como la Parda Flora. Si Vázquez hubiese dicho: “algunos medios...” y no hubiese nombrado a nadie, seguramente tendríamos la acusación gritada a las cuatro vientos de una generalización morbosa, que mete a todos en la misma bolsa. Por tanto, esa crítica no llama a gastar más palabras.

Por último, creo que ese pedido de aclarar de qué lado de la raya se está, es un poco pasado de rosca. En primer lugar, soy de los que está un poco harto de la necesidad del colgamiento de carteles. No tengo ganas de andar cargando con el cartel de oficialista u opositor por allí (o con los dos, cambiándolo según mi humor y las acciones del gobierno). No es bueno generar etiquetas, que por otra parte generan la tendencia a la inmovilidad. Por otra parte, puede interpretarse que, si el Presidente cree que esa necesidad de aclaración es real, está tomado a la ciudadanía, o a buena parte de ella, como tontos e incapaces de dar su propia lectura al discurso que recibe. ¿Ese diagnóstico será real? No lo sé, mi punto de vista no es el del Ojo de Dios...

   

 

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