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Ola de Mutilación (Zero)
Jorge Costigliolo
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“…Just like a stranger with the weeds in your heart
And play the fiddler off till i come back again
And it's Time, Time, Time
That you love
And it's Time, Time, Time…”
Tom Waits
Demasiado tiempo sin escribir más de tres palabras que ni tan siquiera tuvieran algún sentido, tiempo de ayuno epistolar, reñido con los correos electrónicos, las postales de navidad y la mala literatura, ésta que esbozo. Demasiado tiempo que oxida el campo yermo de la inteligencia, el lado amable de la ira, el costado siniestro del corazón. Tiempo de cobardes. Perdido el oficio que nunca tuve, el pensamiento-taladro hace ruido y molesta. Las palabras, que algún día se me fueron como río desmadrado, hoy gotean, impiadosas, desde un agujero invisible. No es mi culpa, o no del todo. Nosotros también tuvimos nuestra primavera juguetona de ideas que lastimaban y tam tams que conmovían. Esta mañana, o la de ayer, o cualquiera de los últimos meses, la cara del espejo hizo una mueca de asco, y entendí, perfectamente. La pasión se fue, dijo la radio, el último poeta ha muerto, gritan los titulares de todos los diarios, tu corazón y el mío están secos, aúllan las presentadoras del telediario.
¿Y entonces, qué? ¿Qué clase de diamante buscamos, enterrados hasta el cuello en la mierda? ¿Detrás de qué paz, de qué sueño, de qué santidad se pierden tus pasos aterrados en las esquinas? ¿De quién vamos a enamorarnos en esta fiesta sin gracia?
Hay algo que deben saber: ni el payaso ni el enterrador se divierten en su trabajo. Mañana NO va a ser un gran día, te lo digo yo.
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“…I was sayin let me out of here before I was
even born--it's such a gamble when you get a face
It's fascinatin to observe what the mirror does
but when I dine it's for the wall that I set a place.
I belong to the blank generation and
I can take it or leave it each time
I belong to the ______ generation but
I can take it or leave it each time…”
Richard Hell
Algo parecido al trabajo me ha llevado a recorrer casi todo el país en el curso de unos pocos meses. El encuentro con una realidad que me parecía ajena me sobresaltó; todos quieren lo mismo. El que vive en el último pueblito de frontera quiere irse a la capital; los de la capital se encandilan con las luces de Buenos Aires; el porteño ansía lujos y placeres de Barcelona o New York; el mundo siempre les queda chico. Dicen que quieren escapar de la pobreza, del hastío; la verdad es que están huyendo de sí mismos, de su propio vacío. Como aquella amiga que viajó a Nepal o México, da lo mismo, con el asunto de “encontrarse” para caer en la cuenta de que estaba tan perdida como al empezar el viaje.
Pero lo que me aterra es el legado de mi generación; de veras, me asusta. Los hijos de los 70 no hemos sabido ser artistas, guerrilleros enfurecidos o dignos asaltantes. Todo parece dar igual. Me resisto a creer que dejaremos a la posteridad la lírica didáctica y pauperizada de NoTeVaGustar, la insufrible simpatía de Rafa Villanueva, la actitud miserable de Ronaldo, la conciencia maniquea post-Cromañón. Eso es lo que me da miedo. Por eso le juego mis fichas al cajero del supermercado; cara de aburrido, servicial a toda prueba. Confío en el día que se canse, y a punta de cuchillo se cargue a la mitad de las empleadas de la sección fiambrería…¿quién dijo que no necesitamos otro héroe?
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"A pesar de todo es necesario injertar una alegría en la vida. No se puede vivir así. No hay derecho. Por encima de toda nuestra miseria es necesario que flote una alegría, qué sé yo, algo más hermoso que el feo rostro humano, que la horrible verdad humana. Tiene razón el Astrólogo. Hay que inaugurar el imperio de la Mentira, de las magníficas mentiras. ¿Adorar a alguien? ¿Hacerse un camino entre este bosque de estupidez? ¿Pero cómo?"
Roberto Arlt, "Los siete locos"
Entonces copio y pego frases desordenadas, la maravilla del ordenador. Y quiero tu lejano arrullo, esa prueba de que el ser humano, alguna vez, fue hermoso. Anoche soñé contigo, con lo que sé de vos, y aquí estoy, tecleando titubeante con dos dedos de una mano (con la otra fumo).
Todo es una construcción, nada es puro, verdadero. Apretar el pomo del dentífrico por la mañana y los tres acordes que te emocionan son parte de algo alguna vez mensurado. Y no está mal, sólo que a veces se nota demasiado. Por eso prefiero el cine, los libros y los bares, donde nada es absolutamente falso y todo es verdad en cierta medida. Porque hasta estas palabras que se me caen de los dedos merecen la esperanza de que te corrompas, me ames o te salves. Y serán verdad hasta el próximo punto final; no más que eso. Quiero que muevas el esqueleto al ritmo de mis mentiras. |
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