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“MALPASO”,
ARENA EN LOS OJOS.

Sábado 18 de Noviembre de 2006- 22 hs, en el Museo Barradas toca Malpaso. Donde antaño hubo una caballeriza, ahora hay un auditorio. Buena señal. Pura sangre.
Malpaso es un fenómeno musical que tiene algunas características no encontradas por quien escribe en otras propuestas actuales en Uruguay y en materia de grupos nuevos. Carácter es una de esas características aunque parezca que estoy por redundar, pero así habla Malpaso en sus canciones narraciones con personajes y lugares fantásticos de la realidad, seres que aman, odian, desaman y asesinan por amor. Es verdad que uno puede reconocer aromas en las composiciones malpasianas; allá un malvón de Kusturica, acá un clavel de los Sex Pistols, acullá un Cedrón de cuarteto; o la voz de Marcos que trae a Elvis Presley, Dylan o Patxi Andion. En fin, esas cosas pueden decirse como ciertas... pero no importan para nada. Una vez que entrás en la molécula de Malpaso, cada célula te alquimiza, te fagocita,
te incorpora a su citoplasma y te devuelve al mundo con la cabeza hipnotizada por ese sonido perturbador, violentamente dulce, casi un acto de hechicería. Se debería hablar de cada músico para ser justos, pero esta vez mencionaré solamente la asombrosa matriz melódica de la
batería, y Elvis Cocho reconcentrado frente a los tambores, sacando síncopas rarísimas, a veces minimalistas y otras veces barrocas, a veces cristalinas y otras veces embarradas en lodos de diversos caminos. Un toque de Malpaso que paró pelos, acongojó corazones, dejó volar risas y grititos. Es buena cosa tener a esta gente, generosa en su creación, encantadores de serpientes de Kundalini. Es bueno que cada
tanto alguien patee en la playa y te tire un poco de arena en los ojos para ver otras cosas…

   

 

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