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Angie Haro, La Libertad/Perú, tiene 19 años y nos envía estos mini cuentos sobre los que ella está trabajando y que se vinculan uno con otro a través del personaje Eva. Comenzó a escribirlos a los 13 años, luego los dejó y ahora los retoma. Es decir, están en proceso. Angie es estudiante y se siente inquieta por las propuestas del arte. Como ocurre con muchos jóvenes, le resulta difícil prepararse en una carrera universitaria e incursionar en el arte a la vez. Los cuentos abordan aspectos que la conmueven, hablan de sus sueños y su forma de sentir el mundo. Estos relatos (esta vez en esta revista), no tratan de aparecer como "El Cuento desde Perú" sino como una manera de saludar a los lectores de 45rpm dando algo de sí misma que le importa y quiere.
He aquí algunos fragmentos de sus composiciones:

 

Almas perdidas

Caminaba por la plazoleta de un pueblo completamente desconocido.
Las personas sólo se volteaban cuando tú estabas dispuesto a darle algo de comer
Era un pueblo bello pero transmitía una nostalgia incomprensible
“¿Cómo se llama?”, me decían unos niños con cuellos huesudos. “¡Oh, es usted, Eva!” Les sonreí y ellos sólo me extendían la mano en señal de comida
“Ay, lo siento… no tengo alimentos “, alejándome de aquellos pequeños sentí  unos jalones en mis alas, me di vuelta y una de ellas estaba cortada .Me sorprendí, pues aquellos niños me habían cortado un trozo de mi ala izquierda y más fue mi sorpresa cuando los vi comiéndose aquel trozo.
“Qué tristeza hay en este pueblo… qué hambre tan atroz en sus almas”, huyendo de aquel lugar que alguna vez fue tan rico y poderoso donde sus habitantes se volvieron locos de tanta ambición.

 

Eva volvió a respirar

Cuánto sufrimiento hubo en el pobre corazón de Eva para sentir La Muerte cerca de ella.
Cuántas lágrimas tuvo que derramar para poder sobrevivir
Ahora Eva volvió a respirar al afrontar el problema que la atormentaba. Sí, aquel problema que corría por todo su cuerpo y que la descomponía, pues todo parecía como si no hubiese estado antes.
Volvió a ver la luz de sus ojos, a sentir la suave brisa transformada en voz.
Ahora, ella mira con sentido todo aquello que le parecía muerto y enterrado.
Eva sobrevivirá, así lo decidió.

 

Eva quiere morir

La Soledad la acompañó por toda su vida y ahora le dice que ya no puede hacerlo; pues la vida le pegó fuerte y La Soledad no lo resistió.
Así que la abandona como todos lo hicieron, pero antes de irse le dijo "te dejo a mi hermana".
Eva se quedó con la hermana mayor de La Soledad, que era La Muerte.
Aquella que siempre estuvo cuando La Soledad le daba la espalda, desde sus 15 años primaverales.
La Muerte le tocó el hombro otra vez
Adiós Eva.

 

   

 

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