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10 años sin Osvaldo Soriano (1943-1997)

Guillermo Baltar

 En 1984, Osvaldo Soriano fue uno de los autores invitados por la  VII Feria Internacional del Libro, que por entonces se realizaba en los bajos de la Plaza del Entrevero. Junto a Raúl Forlán Lamarque, mantuvimos una extensa entrevista con el autor argentino. Esta fue publicada por el suplemento dominical de EL DIA, un 4 de noviembre de 1984, bajo el título: “Ni triste ni solitario…simplemente Osvaldo Soriano”. Ahora, a diez años de la muerte de Soriano he creído oportuno reproducir una parte de ella.

LOS RUGIDOS DEL LEON

Considerado como uno de los más singulares escritores de Argentina, Osvaldo Soriano emergió al conocimiento público en 1973, con la publicación de su novela “Triste, solitario y final”. Por entonces, Soriano desempeñaba tareas periodísticas en “La Opinión”, dirigido por Jacobo Timerman. En La Opinión, Soriano realizó trabajos para casi todas sus secciones (incluyendo la deportiva), hasta que fue expulsado del diario en 1974. Para 1976 coincidiendo con un viaje periodístico a Tailandia, Italia y Bélgica, el narrador contempla desde la pantalla de un pequeño televisor, junto a una familia belga amiga, la asunción al mando de la Junta Militar en su país. Comenzaba una larga y feroz dictadura en el territorio argentino y para Soriano sus años de exilio. Tras recalar una temporada en Bélgica se traslada a Paris y en 1980 publica su segunda novela, “No habrá más penas ni olvido”  (escrita en Argentina y no en el exilio como muchos pensaban) que fuera llevada al cine por Héctor Olivera. Por entonces, su última novela “Cuarteles de Invierno”, escrita esta sí en el exilio, lo consolidan definitivamente como escritor. Por más de dos horas, Osvaldo Soriano que arribó a Montevideo invitado por la VII Feria Internacional del Libro, conversó en estos términos con nosotros.

¿Cómo era ese Osvaldo Soriano de la infancia, posiblemente ya hincha de San Lorenzo de Almagro?

- Mirá, yo de la infancia tengo pocos recuerdos. No se bien…de la infancia sólo tengo flashes, fogonazos. Lo que sí recuerdo con certeza es que ya era hincha de San Lorenzo y tampoco conozco la razón, ya que en mi familia no hay hinchas de ese equipo. Fíjate que curioso: yo vivo en el barrio de La Boca, a dos cuadras de la cancha de Boca Juniors. Y bueno…recuerdos, yo soy hijo único y mis recuerdos se confunden porque viví en distintos lugares de la provincia y entonces, se me cambian los patios, las casas. Es decir, no sé muy bien situar las cosas, si tengo el flash, la imagen de estar jugando en un limonero con un barquito a queroseno – de esos que hacían “pu, pu, pu, pu”- en San Luis o en Río Cuarto de Córdoba.

Naciste en Mar del Plata.

- Sí, pero a los tres años mi familia se mudó a San Luis de modo que no tengo el más mínimo recuerdo. He tenido que preguntar en que calle nací, mi padre era empleado de Obras Sanitarias, un empleado muy pobre, de baja categoría, en ese tiempo, y yo nací en una casilla de madera en Mar del Plata que hoy, obviamente, ya no existe porque fue sustituida por algún chalé. En realidad, no me reconozco muy marplatense.

En todo caso sos un turista más….

- Efectivamente, de Mar del Plata me llevaron a San Luis, de San Luis a Río Cuarto de Córdoba, de Río Cuarto a Tandil…De Tandil a Cipoletti de Río Negro donde pasé mi adolescencia, y estudié en Neuquén, al otro lado del río. Y de ahí, ya a los 20 años, volví a Tandil, donde viví seis años más. A los 26 años recalé en Buenos Aires.

Un tipo lo que se dice, nómada

- Nómada, sí. De modo que yo me identifico bastante con mi adolescencia en Río Negro y allí sí, recuerdo haber pasado buenos tiempos y también malos anímicamente. Mi entrada en la adultez, si se quiere, se produce en Tandil, donde comienzo a hacer teatro con un grupo de amigos. La fractura en mí, diría, se produce a los 20 años, cuando paso a Cipolleti – donde tengo una comunidad de amigos que no tienen nada que ver con lo intelectual, con lo cultural digamos- a Tandil. Fíjate que yo no había leído jamás un libro, incluso en Tandil sigo jugando al fútbol un año más, hasta que me encuentro con estos amigos que hacían teatro. Ellos tenían un cine club y a través de una prima que andaba con un tipo del grupo, me arrimé, empecé a frecuentar los bares donde se hablaba de Bergman, de Antonioni…

Entre Arlt y Felisberto

Antes de comenzar esta charla, en la conferencia de prensa vos nombrabas a Roberto Arlt y a Felisberto Hernández. Son una especie de escritores malditos… Curiosamente Felisberto tuvo un redescubrimiento en la etapa más dura de la dictadura, entre el 77 y el 79 se reeditaron todas sus obras, justamente cuando Cortázar realizaba una serie de ponencias sobre Felisberto en La Sorbona. ¿Por que han quedado al margen del grueso de la literatura?

- En el caso de Felisberto no sé. Me cuesta aceptarlo porque yo, salvando las distancias, me siento muy afín a él. Esos personajes que van por las pensiones, por los pueblos, con la mishiadura a cuestas, me fascinan y están cerca de mí porque son menos metropolitanos que los de Arlt. Este me parece grande por otras razones. El ostracismo de Arlt es comprensible en la medida de que su escritura, es mucho más sorprendente. Vos sabés que en aquella época se reconocía la típica escritura de derecha, escritura bien cuidada, con pluma de ganso.

Ocurrió con Leopoldo Marechal, también

-Sí, claro, pero Marechal, de algún modo, ya era un intelectual. Pero bueno, Arlt estuvo descalificado durante largos años, hasta que David Viñas y otros, hicieron estudios sobre su obra. Hoy ya nadie duda sobre la grandeza de Arlt. Sin embargo, es muy difícil ser su discípulo, tomarlo como modelo. Sobre todo porque su mundo es muy complejo, muy tortuoso y porque además, su escritura no es ejemplar, es una escritura muy particular, muy densa y sorprendente, pero no ejemplar. En definitiva, Arlt es un gran escritor que, por otra parte, anticipa la tragedia argentina unos cincuenta años. Todo esta expuesto a través del Astrólogo, del Rufián. Hay capítulos memorables en “Los siete locos”. Volviendo a Felisberto, su ostracismo, bueno, me sorprende, no sé, existe también un cierto ostracismo de Onetti. ¿Le dan acaso, en Uruguay a Onetti, la importancia que Onetti tiene?  Onetti es uno de los más grandes escritores del mundo. A mí, desde que he llegado a Uruguay, nadie me ha hablado de Onetti. Nadie me preguntó por Onetti. Nadie me preguntó si lo veía o como estaba. Producto, supongo, de esos años de desamor, de olvido.

Aquí se recuerda mucho más a creadores de estricto tono social, Benedetti por ejemplo.

- Claro, yo pienso que ante una apertura política, sucede que todo lo que tiene que ver con lo social, provoca un atractivo muy especial. Y Benedetti es un escritor que sigue muy de cerca la realidad política de su país, del continente y su literatura prácticamente ha estado al servicio de la problemática de su país….

Incluso, Onetti años atrás fue criticado por estar aparentemente al margen de la realidad

- Yo creo que eso no es cierto. “Dejemos hablar al viento” que es una obra maestra (cuando termine de leer la novela dije; “pero la p…sí Dios existe debe parecer cerquita a esto”), refleja, de alguna manera, lo que ha estado pasando por estos lugares. Pero, bueno, me parece muy bien que se admire a Benedetti, sobre todo porque ha tenido una conducta ejemplar y porque además sus libros son de una honestidad absoluta.

Purga de Izquierdistas.

Cuando ocurre el golpe de estado en Argentina estabas fuera del país. ¿Pensabas que esto iba a ocurrir, que la posibilidad estaba en el aire?

- No, yo no. Es como vos decís, estaba en el aire pero no creía que pasara, o mejor dicho, no quería creer en esa posibilidad. No me sorprendió, digamos, por que la posibilidad de un golpe se manejaba todos los días. Había gente que no quería esperar nueve meses para saber si su presidenta seguía siendo representativa o no de los argentinos…

Vos habías tenido problemas durante ese último período peronista. Te habían echado de “La Opinión” por negarte a escribir a favor del lopezrreguismo…

- En parte sí, lo que ustedes dicen es cierto, pero no me echaron sólo por eso. Fue una purga última de izquierdistas, entre comillas, que hizo el diario. Es decir, echó izquierdistas en tres etapas y tres giros que hizo el diario. Yo me fui en el último o en el penúltimo. En esa etapa yo entré en conflicto con el diario, que pretendía una política de tratar el “lopezrreguismo” con mucho cuidado; es decir, la idea era “no hay que golpearlo hasta no estar seguro de que el golpe fuese a derribarlo, por lo tanto, no hay que irritarlo” y yo pensaba que se estaba teniendo una actitud suicida. Quiero decir, con el fascismo no se juega. Entonces, yo me negué a escribir ciertas notas ordenadas por el subdirector de ese tiempo. Quiero decir que no era política del diario decirle cómo había que escribir tus notas, digamos y entonces, las cosas así no marchaban…De ahí me fui a “El Cronista Comercial”, un diario que en sus comienzos se vendía por suscripción y que posteriormente comenzó a venderse en los quioscos. En ese diario se refugiaban prácticamente todos los echados de los otros medios.

Viendo el Mundial.

Llegado el exilio, ¿como viviste a la distancia el mundial de  fútbol de 1978?

- En los tiempos previos al campeonato mundial, se manejaban dos tesis; una era boicotear el evento y la otra, indicaba lo contrario porque se pensaba que el boicot no servía para nada. Por otra parte, hay que decirlo, nadie imaginaba la posibilidad de que nuestra selección fuese a campeonar.  Yo me incliné por la segunda opción, pero las organizaciones políticas guerrilleras como los Montoneros, creo que sí lo hicieron. Nosotros pensábamos que iba a ser una buena manera de que los periodistas extranjeros, llegaran masivamente a Buenos Aires y tomaran contacto con la realidad. Debo confesar que nunca creí que el lavado de cerebro fuese tan profundo. Pensaba que el descontento iba a ser notorio, que iba a ser detectado por los periodistas. Cuando el enviado de Le Monde regresó a Paris, nosotros fuimos a verlo para preguntarle que iba a escribir sobre lo que había visto. Nos dijo: “miren muchachos, por ustedes me voy a hacer el otario y no voy a escribir nada. A Videla, cuando ingresó al estadio, lo ovacionaron. Todavía no me lo puedo creer”.

Robando a Marlowe.

En la conferencia de prensa señalabas que te gustaba escribir en imágenes, pensar en imágenes. Nos gustarías que nos contaras como fuiste concibiendo Triste, solitario y final. Es decir: tu pasión por Chandler, por el cine.

- Siempre digo que no soy un especialista en cine, como lo es, sin duda, Manuel Puig. Sus novelas tienen que ver con sí con el cine, en cambio, las mías, tienen que ver, más que nada, con la imagen. Yo soy admirador particularmente del “Gordo y el Flaco”.Así que esa posición que toma cierta gente de decir “Soriano igual Cine”, no es válida.

Pero en la citada novela aparecen también otros personajes vinculados al cine, John Wayne, por ejemplo

- Claro, lo que pasa es que, obviamente John Wayne es el símbolo de una Norteamérica feroz, canalla, imperialista, implacable. Entonces, están todos los símbolos prototipos de los personajes: el cinismo de Dick Van Dike, el oportunismo de Chaplin, que no lo discuto desde el punto de vista artístico, ya que siempre me pareció genial. Claro, su vida personal no era coincidente con lo otro.

En cierto pasaje de la novela hay un homenaje a Chandler

-Chandler pasa con pipa y su gata en brazos y el personaje le reclama…es decir, se queja, Se queja de lo que yo estoy haciendo con él. Es un guiño porque me imagino que sí Chandler  hubiese estado vivo, no le hubiese gustado nada que alguien le utilizara su personaje. Porque Marlowe debe ser su alter ego, un personaje que seguramente él amaba mucho.

Soriano también aparece en la novela de forma muy extraña

- No fue algo conciente. Triste, solitario y final es una novela que escribí con gran desparpajo. Nunca la pensé en forma de libro ni tampoco en publicarla. No sabía sí tenía algún valor literario. No sé.

En su momento fue una novela atípica…

- Sí, sí lo fue. Pero miren que yo siempre escribo cosas atípicas, debido a que yo no siento adoración por los valores culturales tradicionales de mi país. Entonces, miren…ahora estoy escribiendo una novela que se desarrolla en África. Debe ser la primera novela argentina que se desarrolla en África, ¿no?

Todos tus personajes son derrotados

- Tienen razón. Todos son antihéroes. Son derrotados. Es un viejo amor del rioplatense por el derrotado. Están también en la literatura de Onetti. Yo no sirvo para pintar triunfadores.

Rocha y Galván, el boxeador y el cantor de “Cuarteles de Invierno”, ¿son espejos de la sociedad argentina?

- Yo diría que son esquemáticos personajes para poder mostrar, en última instancia, como el fascismo no perdona ninguna actividad; como no se puede pasar al costado del fascismo estando el país dominado por el fascismo. Nada más aséptico, más apolítico, que un boxeador y un cantor, pelean y cantan con fascismos o no y sin embargo, metidos en los hechos se convierten en victimas, aún recuerdo cuando Rocha se resiste a creerlo. El piensa que es un complot para que pierda la pelea. No, el fascismo se lo esta devorando. En Rocha hay ingenuidad, ignorancia, pero sobre todo esta la idea de no concebirse políticamente, de no tener una conciencia de clase. Las cosas que le van ocurriendo el las toma como un complot contra su persona, no como hechos sociales que le están arrastrando.

Como viviste la muerte de Cortázar…

- De eso no voy a hablar, Cortázar era un amigo muy íntimo. Yo creí que era inmortal y pienso que se hubiera matado de risa de todos esos homenajes que le han hecho….

Guillermo Baltar Prendez/ Es Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Realizo estudios de especialización sobre la Información en la CCE. Ha participado y expuesto ponencias en Seminarios sobre Comunicación Social, realizados por la Universidad Complutense y la Unicef. Fue periodista cultural en Mundocolor, La Semana de EL DIA, Semanario JAQUE y la Revista POSDATA. En los 80 creo el Cabaret Voltaire de MVD. Es poeta y artista digital.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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