SARA MAGO DESDE PUNTA DEL ESTE
IN SEARCH OF THE LOST PHALLUS
SARA MAGO
¡Ah! Punta, Punta! Arena, mar de océano, sol y...gente! Gente famosa por su fama y gente famosa en círculos más reducidos. Y gente nomás como mi amiga del alma Delia Psico, que me dijo: ¿y vos qué hacés escribiendo en esa revista under? Y le respondí: ¡Ay Delia! Darling, me dá cierto roce chic escribir ahí, si vieras a los chicos de la revista, ¡todos unos 45rpm te aviso! Jijiji, acá en Punta harían furor, pero ellos son algo especiales para buscar reposo... se fijan en cosas que uno no se daba cuenta que estaban ahí... ¡no sabés cómo me excita eso y a pesar de mis añuelos!
Me excita tanto como las orquídeas, cuyas fotos llegaron dando marco a uno de esos mensajes web ñoños, esas presentaciones decadentes, ineficaces, en fin… pero que buscan cuajar la leche del corazón con yoka new age. Esas orquídeas eran muy sexuales, muy vagina, muy deseo... ¡Ah! Sigmund, todos te temen y muchos te detractan. En el fondo todo es una gran envidia al pene supremo. Envidia y deseo de un gran pene erecto y dispuesto siempre. Omnipresente, tumescente y temible, que recupere la imagen de la autoridad perdida. Acá en Punta la cosa funciona como una gran vidriera, apropiada para el “miro y no llevo”. Yo misma me he descubierto mirando esos cuerpos y no de curiosa... pero yo soy de la generación en que mirar era parte del preámbulo; ahora mirar y desear mirar es todo. Tras mis lentes espejados y amplios como ventanales - que compré con el pretexto de los rayos UV - fisgoneo esas nalgas, esos pezones insinuados, esos bultos masculinos, espaldas, nucas, pechos, muslos, ¡cuántas partes deseables en el cuerpo por dios!
Esta tarde en la rambla mientras conversaba con Delia, nos admiramos con un cuerpo enfundado en telas expertas en revelar; la graciosa boquita dibujada en el pantalón entre las piernas me hizo recordar aquellas begonias, a Sigmund que tuvo que lidiar con lo reprimido-reprimido; y se hubiera hecho una fiesta hoy día con lo reprimido-revelado-exprimido y la búsqueda del falo perdido. ¡Ah, Milton! ¡Ah, Sigmund y Venus! ¡Ah, Príapo! ¡Quiero ser una orquídea! |
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