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ENTREVISTA ESPECIAL A GUSTAVO WOJCIECHOWSKI, EL MACA.

Marcos Ibarra

1.Macachín , el Maca, contanos de ese apodo.

Todo surgió en el liceo 17, y más precisamente en una rabona. Ibamos caminando por Hocquart unos cuantos amigos, y yo un poco más atrás, desganadamente. En eso pasó un camión y su conductor me gritó “Dale Macachín” a modo de “Dale Boludo”. Tal vez por el aspecto más bien larguirucho y excesivamente rubio. Luego con el tiempo se fue acortando a Maca.

2. Vos escribiste UNO que fuera un tema muy difundido en los 80 cantado por Abel García. Hoy día ¿escribirías OTRO?

Se trata de un texto que formaba parte de un proyecto de libro y del cual sólo perduró la canción. No estaría mal responderle a aquel muchacho de 22 años, ya que soy un OTRO, a la distancia, aún siendo el mismo UNO... aunque no tengo idea cómo sería, qué le podría decir. Bueno... tal vez, en una de esas, acepte el convite y lo escriba.

3. La edición de un material tipográfico fue tu actividad individual más notoria en año pasado en la sala chica del Subte Municipal; contanos un poco qué es ese trabajo y qué importancia tiene en nuestra cultura.

Se trata de una muestra donde el eje central era lo tipográfico. Había cosas que podrían estar cerca de la poesía visual, juegos de palabra, chistes. También estaba la tipografía que diseñé, la YAUGURÚ y sus variantes. En una computadora se podía recorrer el CD multimedia que hicimos con Fernando Goicoechea, “O (cabalga la madrugada por el lomo del sueño)”,  y que, entre otras cosas tiene un poema interactivo, donde hay asignado un verso para cada letra y el espectador al teclear construye el poema, es decir el orden en el cual aparecerán los versos. Hay un homenaje a Edward Johnston diseñador y tipógrafo nacido en San José, muy importante en el desarrollo de la tipografía del siglo XX, creador del logo del Metro de Londres, el UNDERGROUND. Y bueno... estando en el SUBTE estaba como cantando.

4.¿La Editorial Yaugurú, es igual a cualquier editorial? ¿Qué materiales editaste en 2006?

YAUGURÚ como editorial surge porque muchas veces me llegan trabajos como diseñador de libros y sus autores a la vez me piden opinión o comentario o consejo de todo lo que implica la edición. Entonces, pues bien, ya que estaba haciendo un trabajo casi de editor, ¿porque no serlo definitivamente?
De alguna manera también es el lugar donde puedo expresar mi visión sobre el diseño. Últimamente me está molestando que los libros uruguayos se quieran parecer a ediciones españolas o multinacionales, se visten tan perfectitos, se maquillan, todos brillan. Dirán que son las reglas del mercado... pero a mí no me importa ni una cosa ni la otra.  Además no creo que sea, no hay nada verificado por nadie.
Pretendo que la materialidad del libro lo vuelva de alguna manera especial, ya que creo que un libro es en sí mismo un hecho especial y la manera de tratarlo es ésa y no como una hamburguesa o un yogurt. No me interesa la homogeneidad, que los libros de una colección sean todos iguales... sino precisamente quiero que sean todos distintos. Desde la intervención manual, el formato, a tipografía o el papel. Quiero crear una identidad... pero dada no por una reiteración sino por la diversidad, algo más profundo y a la vez sutil.
Obviamente no tengo ninguna expectativa económica con la editorial, sólo trabajo alegremente en ediciones que me causan placer, me inquietan o entusiasman. Y esos materiales creativos están un poco alejados de los sectores más visibles que, por cierto tienen su lugar y está muy bien... yo prefiero esos otros lugares medio limítrofes, ahí es donde me siento cómodo y a gusto.
Con respecto a la otra parte de la pregunta –lo editado el año pasado–  te cuento que se publicó el “Anuario 2005”,  que reúne los trabajos de diseño gráfico que realicé ese año.
Luego vino “DobleTTe. Taller tipografía”, que reúne los resultados de un taller de tipografía realizado en la Universidad ORT, en la carrera de Diseño Gráfico. Hay cosas muy variadas desde el rescate de algunas escrituras callejeras a la experimentación sobre la tipografía en pantalla, o la intersección volumétrica entre las mayúsculas y las minúsculas, o una tipografía para el tablero electrónico del Estadio Centenario, etc., etc.
Hay un par de libros de narrativa: “Migraña”, una novela de Alfredo Fonticelli, donde una de las particularidades es que el libro es todo negro, las páginas están cubiertas de tinta negra menos la tipografía que va en diapo (blanco). Y “Entrar en el juego”, un libro de relatos de Pablo Silva.
Además está “Los Mutantes”, tu libro de historietas.
Para este año el menú está compuesto en principio por un libro de haikus de Carlos Cipriani, un libro de la artista plástica Cecilia Vignolo se está entre lo textual y lo visual, un libro de poemas de Inés Trabal, los cuentos seleccionados del concurso Paco Espínola (organizado por el programa radial Sopa de Letras del SODRE y la Biblioteca Nacional), mi Anuario 2006, y los nuevos resultados de otro taller de tipografía, “DOBLETT3”... Siguen firmas.

5. ¿Tuviste influencia del movimiento musical de los '60, '70 en tu trabajo? El movimiento musical actual, ¿te influye en tu trabajo? (Aclaremos que “tu trabajo” refiere a cualquiera de las facetas por vos trabajadas: artista plástico, poeta, gráfico, editor, docente, dibujante y si falta algo aprovechá y mencionalo)

La música siempre fue una compañía muy importante, un estímulo imprescindible. Llegué a la literatura y al diseño por la música. Empecé escribiendo canciones para una bandita de rock and roll, con Carlos Merli y Álvaro Correa, mis antiguos compinches; y aspiraba más que hacer una exposición con mis dibujos, a hacer las carátulas de los discos de Jethro Tull o Led Zeppelín, es decir: quería hacer diseñado gráfico sin saber que se llamaba así.
Y uno no puede –y tal vez ni deba– alejarse demasiado de sus orígenes. En mí siempre habrá algo de los beatninks, de los Beatles, del rock and roll de fines de los 60 y principios de los 70, de las Musicaciones, de Los Huevos del Plata y del canto popular. Algo de esa manera de entender la vida y la cultura. Uno es muchas cosas a la vez y cuando hace algo, otras cosas resoplan por dentro, a veces conscientemente y a veces sin darnos cuenta.
Me alegro de haberme formado escuchando en la radio a Discodromo, Eco Contemporáneo o Meridiano Juvenil. Por ahí sonaban Los Beatles, Goyeneche, Santana, Piazzolla, Vivaldi, Hendrix, Caetano, Zitarroza, Serrat, Mateo, Totem. Ahora parecería que todo está ghetizado, puesto en un casillero y que nada se toque o mezcle. Los rockeros con los rockeros, los folcloristas con los folcloristas, y así todo, bien dividido y etiquetado.

   

6. ¿Te gusta el cine nacional?

Conozco poco, muchísimo menos de lo que me gustaría. De todas maneras, de lo poco que vi, creo que hay cosas muy buenas, que se está comprobando que es posible, que sí, se puede hacer... y eso es fundamental. Me gustaría restacar a “El Dirigible”, una película totalmente vapuleada en su momento y que a mi entender tiene algunas cosas bien interesantes y que en el cine europeo son aceptadas y elogiadas, pero que en una película uruguaya no so permitidas: una apuesta al riesgo, un guión abierto, un discurso casi experimental.

7. ¿Conocés algo del movimiento de danza contemporánea?

Si bien no soy un especialista o un conocedor profundo, he visto algunos espectáculos y he tenido el privilegio de haber participado en otros como escritor (CERO, NO SER) o como docente de diseño, coordinando grupos de estudiantes para la realización de la gráfica de espectáculos (Típico, Mujeres criollas, La Fruta Bella, etc.).
Me interesa mucho, me motiva y me inquieta. En un área bien interesante del arte.

8. Los discos que grabaste con Fernando Goicoechea, ¿son experimentales? y por qué sí o por qué no.

Con Fernando Goicoechea empezamos a trabajar hace bastante tiempo. En un principio no teníamos muy claro en qué iba a devenir el trabajo. Sólo sabíamos que no queríamos hacer canciones o esos recitales de poesía con un fondo musical más o menos ambientado, cosas muy aceptables y buenas pero que en ese momento no nos interesaban. Queríamos trabajar por otro lado. Nos reuníamos cada tanto, sólo cuando teníamos ganas o podíamos. A veces pasaban dos meses sin hacer nada, a veces una semana. Pero nunca la periodicidad fue rígida, digamos ensayos semanales o algo así. Incluso los ensayos muchas veces no eran tales, simplemente tomábamos mate y charlábamos de cosas que pasaban, de arte o cualquier cosa. Todo eso va construyendo un clima, un conocimiento previo que es muy importante para luego poder crear.
Así fuimos grabando materiales, músicas, textos, sonidos, y por otro lado íbamos respondiendo a estímulos digamos externos, por ejemplo Héctor Bardanca nos invita a participar en un recital suyo; Fernando estaba realizando la música para un grupo de danza contemporánea y me invita a sumarme con los textos; una actuación para la inauguración de una exposición, etc. Se fue haciendo una costumbre actuar juntos en diversos formatos. Solos Fernando y yo, o con el trío Goicoechea, (Nicolás) Mora y (Gustavo) Etchenique. Solo música y texto o con apoyatura visual, mediante animaciones, videos o bailarines en escena. En formato acústico o con computadora en escena. O sea fuimos construyendo un acervo de materiales y diversidad de formatos que nos permite trabajar en una sintonía muy placentera y donde, obviamente, hay mucho de improvisación casi jazzística.
Esquemáticamente podemos decir que el CD “O (cabalga la madrugada por el lomo del sueño)” tiene un sonido más sucio o que puede resultar extraño a oídos desprevenidos. Después está el otro disco, “&”, que en parte es un complemento del libro “Tipografía, poemas&polacos”. Resulta que el libro se editó en Bs. As. por Argonauta y cuando los editores planeaban una segunda edición me propusieron agregar un CD con lo que habían visto en mis presentaciones junto con el trío. Ahí nos pusimos a grabar. Su sonido es más tradicional o clásico, de estudio... aunque la mayoría de las tomas fueran realizada a la parrilla, de una.
Digamos que entre estos dos trabajos está el abanico por donde estuvimos trabajando con Fernando.

11. ¿Qué te parece que determina que un objeto sea arte y otro no?

La intención. Si uno que creó determinada cosa cree que es arte, no veo porque yo no le pueda creer o tenga que dudar de sus intenciones. Me podrá o no interesar, conmover, irritar, pero ese es otro tema.

12.¿Hay postmodernismo?

Parafraseando a mi amigo Agamenón Castrillón diría: yo no creo en el postmodernismo, pero que lo hay, lo hay.

13.Si tuvieras que decir ocho nombres de personas que te resulten especiales, ¿lo harías? En tal caso, ¿qué nombres serían esos?

Prefiero no dar nombres. No quisiera que se me tome como pájaro de mal agüero. Cada vez que pienso en un nombre paradigmático inevitablemente muere: Lennon, Cortázar, Duchamp, Zappa, Mateo, Miles Davis, Levrero, Marosa.

 

 

GUSTAVO WOJCIECHOWSKI, EL MACA.
Montevideo, 1956. Diseñador gráfico, artista plástico, escritor y editor. Ha hecho poesía en forma de libro, exposiciones, fonogramas, espectáculos, performance y CD multimedia. También publicó novela, dibujos para niños, diseño y tipografía. Su libro Tipografía, poemas&polacos fue seleccionado por el Type Director Club de New York, obteniendo el Certificate of Typographic. Co-fundador e integrante de la editorial y grupo de trabajo Ediciones de Uno. Fue asesor literario de "YOEA" y “Aymara”. En el 2004 funda su propio sello editorial: YAUGURÚ. Como artista plástico y como diseñador realizó varias exposiciones. Obtuvo premios por diseño de catálogos (Selección Aica) y libros (Mérito Gráfico). Fue jurado de concursos de poesía y diseño. Desde 1996 es docente de Diseño Gráfico en la Universidad ORT del Uruguay, en el 1998 es nombrado catedrático; y en el 2001 obtiene el Premio a la Excelencia Docente. Este año obtiene el MOROSOLI como diseñador gráfico, otorgado por la Fundación Lolita Rubial.

 

   

 

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