Rama a 45 rpm
Luis Duffur
Quién puede dudar que la República Oriental de Uruguay tiene el carnaval más largo del mundo. Un carnaval (el nuestro), que tiene señorío, fantasía, humor. Eso pinta de cuerpo entero a nuestro carnaval, que hace alarde de su condición cultural más exquisita. Un carnaval que no se cocina en el primer hervor, sino que tiene una larga historia, con personajes de leyenda, “Pianito” “Huesito”, “Lapicito” y el legendario “Cucharita”. Curiosamente, el carnaval uruguayo esta atravesando sus horas más gloriosas. Por estos días se puede ver en cualquier esquina de Montevideo (y por qué no del país), a jóvenes que se juntan para desarrollar el espíritu carnavalero ya sea en una murga o en una agrupación de tambores. Algo lindo de ver y oír, sobre todo esas llamadas barriales que convoca a tanta gente los fines de semana. ¿Es precioso, no?
Los motivos de ese auge y fervor son muchos, pero es bueno recordar uno de los tantos motivos que ha pasado desapercibido.
Bajo lo escrito anteriormente uno puede decir que el carnaval uruguayo esta en la cúspide del panorama cultural. Festival de murga joven, luego el carnaval de las promesas, los concursos de carnaval en nuestro rico interior del país y por último el concurso de D.A.E.C.P.U. y la I.M.M. (en el glorioso teatro de verano Ramón Collazo), hacen que el carnaval inicie su temporada en Noviembre y finalice en Marzo. Pero... esta explosión carnavalera tiene varios factores que la hacen única en el mundo, uno de ellos, y tal vez el más importante, es la inclusión del carnaval en la Reforma Educativa de la Enseñanza Secundaria, (quiero aclarar, no en forma directa) en lo que se denomina “currícula” abierta. Esta inclusión consolida al carnaval desde un sitial pre-fe-ren-cial dentro del sistema educativo.
La inclusión del carnaval no es en forma directa en nuestra educación que ya de por si es rica en contenidos intelectuales y científicos y por sobre todos en valores. Fue a partir de un plan muy bien pensado que nada tiene que ver el Banco Mundial ni cosa por el estilo, fue producto de nuestra capacidad como creadores y juglares a la vez. Quiero aclarar esto ya que la educación uruguaya esta para crear una sociedad que se vincule con el conocimiento y la reflexión, lejos de la tontería, la pavada o la idiotez. Para no ser “zanguango” como me dijo un día “la Pildorita” mi querida y recordada profesora de francés en segundo año de liceo. Aclaro el tema.
El ideólogo, pensador y hacedor de tan importante paso en la cultura uruguaya es el Señor Profesor Germán Rama, (segundo reformador de la enseñanza uruguaya). Al mencionado pensador le debemos dicha reforma, que abre las puertas de par en par al saber popular, otorgándole a la doxa carnavalera en un lugar privilegiado en las aulas de los liceos de mi país. La educación media producto de ésta reforma le dio un fuerte espaldarazo al carnaval haciendo del chiste, el humor, la broma, la parodia, elementos de constante uso en las aulas orientales creando dentro de la poética murguera, el chous educativo. Entiendo que fue un triunfo personal del Sr. Prof. Germán Rama, ya que en un principio dicha reforma no fue aceptada por la comunidad educativa contaminada por la politiquería barata, y discusiones filosóficas del cafetín. Él sí supo ver el monte y no el árbol. Sobre todo, porque sí sabía cómo unir la educación y el carnaval, algo impensado en otros tiempos, y creo que el tiempo le dio la razón. El Sr. Prof. Germán Rama entendió muy bien al oriental y vio que se podía hacer de la enseñanza un lugar en donde el carnaval tuviese un lugar privilegiado y de
prestigio.
Es una licencia poética que me tomo con respecto a la palabra show. Porque aprendí primero la pronunciación de la palabra a través de un delicado y atento profesor de geometría I en el liceo Francisco Bauzá “el gordo” Acquarone.
Los resultados están a la vista; tanto taller de murga, tanto taller de candombe en los talleres opcionales de la enseñanza media, fueron el germinador de la movida cultural-murguera. Hoy ya nadie lo recuerda al Sr. Prof. Germán Rama, pero su espíritu educativo está presente en todo el movimiento cultural. Por eso hoy, cuando ya nadie lo recuerda, es preciso convocarlo desde estas páginas a quien dio tanto por la educación de mi país.
Decirle:
que el alma carnavalera está presente,
que detrás de cada tambor,
de cada redoblante,
de cada estrella de papel,
está usted invitándonos a que disfrutemos del carnaval.
Solo nos resta decirle al Señor Profesor Germán Rama,
no un adiós,
sino hasta cualquier momento. La inclusión del carnaval no es en forma directa en nuestra educación que ya de por si es rica en contenidos intelectuales y científicos y por sobre todos en valores. Fue a partir de un plan muy bien pensado que nada tiene que ver el Banco Mundial ni cosa por el estilo, fue producto de nuestra capacidad como creadores y juglares a la vez. Quiero aclarar esto ya que la educación uruguaya esta para crear una sociedad que se vincule con el conocimiento y la reflexión, lejos de la tontería, la pavada o la idiotez. Para no ser “zanguango” como me dijo un día “la Pildorita” mi querida y recordada profesora de francés en segundo año de liceo. Aclaro el tema. |
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