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BILLY BOND & LA PESADA, LICENCIA PARA ROCKEAR
Pablo Martín Cerono desde Mar del Plata
Antes fue un mediocre cantante beat y copropietario de un bar donde se reunían los náufragos del incipiente rock porteño. Después, fue un exitoso productor musical y teatral en San Pablo. Pero a principios de los años '70, Billy Bond, el Bondo, era la estrella principal de la galaxia rockera argentina y líder de un grupo fundamental, La Pesada del Rock and Roll. He aquí una revisión de esa breve y alocada aventura.
ALGO IMPORTANTE
Nacido en Italia (La Spezia, Liguria, 19/11/1944) y emigrado a Argentina de muy pequeño, Giuliano Canterini comenzó a actuar como cantante beat acompañado por nada menos que los hermanos Hugo y Osvaldo Fattorusso (inventores del rock en el Río de la Plata con los orientales Shakers, y luego próceres de la música de esta parte del mundo). Tras unos primeros simples que no hicieron historia, aparecieron dos LPs (1) de baladas beat: Yo, Billy Bond en 1968 y Las dos caras de Billy Bond en 1969. Llegó a grabarse otro disco más, que nunca se editó.
Canterini / Bond también era uno de los dueños del boliche porteño La Cueva, ubicado primero en Avenida Pueyrredón y luego en Avenida Rivadavia. Allí conoció a la mayoría de los músicos del movimiento de la época (era la época en la que el rock todavía era un "movimiento").
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Sandro (en la imagen, con Bond) era un habitué de largas madrugadas
compartidas en torno al desvencijado piano del local, a menudo interrumpidas por la intempestiva aparición de los "coiffeurs de seccional", según la ingeniosa frase de Miguel Cantilo. Como el propio Bondo dijo en un reportaje de 2005 al diario La Nación de Buenos Aires, entonces "el rock ya estaba en el aire. El Di Tella, Marta Minujín, Jorge Alvarez, Daniel Melgarejo y los Beatniks eran de otros guetos. La Cueva sirvió para que las tribus se juntaran y se vieran la cara". Litto Nebbia, lejos de la nostalgia edulcorada, recuerda que "La Cueva era una cagada (...) era horrible: no tenía acústica, no tenía ventilación, el local estaba sucio y lleno de pulgas".
LA PESADA, VOLUMEN UNO
En esas madrugadas de La Cueva, Bond divertía a todos haciendo gala de su sentido del humor y su vocación por la ironía. Enseguida se hizo amigo de casi toda la escena local de la época, que pasaba por un período de transición hacia fines de 1970, tras la separación casi simultánea de Los Gatos y Almendra y un impasse de Manal que anunciaba que en poco tiempo más seguiría el mismo camino.
Por esos meses, tras la muerte del ex dictador Pedro Aramburu a manos de un comando guerrillero, se asistía al acelerado derrumbe de otra dictadura, la de Roberto Levingston. Todos los días había marchas de protesta, duramente reprimidas por la policía; la inflación comenzaba una espiral ascendente que, con algunos escasos respiros, duraría 20 años; Perón urdía la trama de su regreso desde Madrid. Se habían disuelto Los Beatles y había terminado en tragedia el recital de los Rolling Stones en Altamont; Led Zeppelin, Cream y Jimi Hendrix (muerto en esos días) lideraban las preferencias de los rockeros argentinos de entonces. La corriente principal del movimiento local, en ese agitado momento, viraba consecuentemente hacia el rock cuadrado y el blues. De los grupos principales, sólo Arco Iris escapaba a esa tendencia: vivir en comunidad bajo la guía de un gurú y hacer música emparentada con el folk hacía que los demás rockeros los miraran de costado; los más intolerantes (que no eran los menos) ni siquiera los reconocían como pares.
El disco que Billy Bond entró a grabar los estudios Phonalex entre diciembre de 1970 y enero de 1971 (Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll) refleja bastante bien el espíritu de aquellos días. Prácticamente cada tema muestra una alineación diferente de la banda de apoyo: Bond estaba decidido a armar un grupo abierto, en la que cada cual entrara y saliera cuando quisiera. La actitud, declaró más tarde, "era [hacer] algo súper emocional, radical, muy al margen de lo que realmente pasaba (...). Todas las letras tenían un contenido ideológico (...). La secuencia de los cuatro discos de La Pesada tuvo una posición muy clara: un mensaje contra el sistema y contra la represión que existía en ese momento".
El disco es un desborde anárquico de vitalidad y originalidad: era blues y rock pesado con algún toque de psicodelia y letras irónicas, mostrando un humor ácido a años luz de cualquier solemnidad.
Las canciones: la memorable "Salgan al sol" de Javier Martínez, con el ex Manal en batería y un gran solo de wah-wah de Pappo; "Divertido, reventado" de Pappo y Pedro Pujó, en realidad un robo de “You got me floating” de Hendrix; "El parque", excelente tema de Luis Alberto Spinetta, con él en bajo, Pappo en guitarra y la batería de Luis Gambolini; "Algo importante" (versión reciclada de un simple de su época beat); "Cada día somos más"; la sardónica "Buen día señor Presidente"; "Verdes prados", grabado con un combo jazzero: Daniel Homer en guitarra y los ex Los Bichos Carlos Ávalos en bajo, Alejandro Baró en órgano y Cacho Arce en batería.
Por si los nombrados fueran pocos, en el disco también tocaron David Lebón, Alejandro Medina, Pomo, Black Amaya, Poli Martínez, Nacho Smilari, Cacho Lafalce, Isa Portugheis, Pajarito Zaguri, Vitico, Kubero Díaz. Las trayectorias anteriores y posteriores de todos estos músicos bastarían para armar un sucinto bosquejo de la historia del rock local entre mitad de los '60 y principios de los '80. Sus nombres están escritos en la cara del Bondo en la foto que integra la portada de la placa.
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BLUES PARA MIS AMIGOS
Los antiguos dueños del desaparecido sello independiente Mandioca, Pedro Pujó y Jorge Alvarez (también editor de libros de tendencia izquierdista y contracultural) decidieron unirse a Bond para producir otros grupos. Pujó y Álvarez se encargaban de la parte comercial y Bond dirigía las grabaciones desde la consola. Además, el Bondo contaba para la ejecución instrumental de los temas con su legión de amigos de La Pesada. Fue así que entre 1972 y 1974 se grabaron, entre otros discos, "Cristo rock" de Raúl Porchetto y "Vida" de Sui Generis, una nueva versión de “La Biblia” de Vox Dei y los trabajos solistas de varios músicos del círculo de La Pesada (todos, de muy buenos para arriba): dos de Claudio Gabis y los de Kubero Díaz, Alejandro Medina, David Lebón y Jorge Pinchevsky.
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En 1972 se editó el segundo disco de La Pesada, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll Volumen 2, con Alejandro Medina en bajo, Pappo, Kubero Díaz y Poli Martínez en guitarras, Javier Martínez y Luis Gambolini en batería y Jorge Pinchevsky en violín. Para destacar: "La pálida ciudad" de Kubero, tema de La Cofradía de la Flor Solar; "La maldita máquina de matar", cantada por Medina (compuesta en su brevísimo paso por La Banda del Paraíso) y con Pappo en guitarra; "Blues para mis amigos", "Para qué nos sirven". A la manera de separadores, sonaban fragmentos de "Vida y obra del Negro Julio", con el violín de Pinchevsky y Pappo en ¡piano! De postre, la versión bluseada de "La marcha de San Lorenzo", inmediatamente prohibida.
Tras un grave escándalo con la habitual violenta intervención policial producido el 20 de octubre de 1972 en el Luna Park (y que fue uno de los últimos recitales en vivo de la banda) La Pesada sacó a fin de año otro disco, Tontos, con una tapa rojo sangre que decía "Tontos (operita). 20 de octubre de 1972 + por Billy Bond y la Pesada del Rock - Volumen 3. Había una vez..." que en realidad es una pieza psicodélica armada en base a ruidos, efectos, grabaciones de ensayos donde se iba armando el tema, fragmentos musicales (¡el Gordo Porcel cantando "Buenos Aires Madrugada"!) y una sola canción, la durísima y catártica "Tontos", de Medina y Pinchevsky, donde se luce Claudio Gabis en guitarra.
Después del desastre del Luna Park, La Pesada se transformó virtualmente en una banda de estudio: es en esa época donde se graban casi todos los discos solistas de sus integrantes, además de algunas otras performances sonoras que fueron a parar al último disco de la banda, Volumen IV, donde tenemos el habitual menú de rock y blues en el marco de una producción especialmente cuidada. Ya entonces la banda se había estabilizado con el Bondo, Alejandro Medina, Kubero Díaz, Claudio Gabis, Jorge Pinchevsky e Isa Portugheis (2).
El disco final tenía, entre otros temas, "No nos paran más", "Hacia algún lugar",
"Pinchevsky Rock", "Estamos hartos" (de Pappo), "Que sepa volar" y "Conscientemente todo, todo lo podrás lograr".
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Los separadores entre los temas, esta vez, eran diferentes sonidos de animales. En ese engañosamente naif tema de Alejandro Medina que es "Gracias al cielo" ("Grass, grass, grass, gracias al cielo") aparece en piano un tal Charly García. (¿Me parece a mí o la melodía tiene un aire a la de "All together now", de Los Beatles?). Durante casi todo 1974, Bond y Álvarez produjeron una nueva versión de La Biblia, la obra cumbre de Vox Dei, sin sus creadores (!) pero con gente de La Pesada y otros invitados habituales (los Sui Generis, Lebón, además de Miguel Cantilo y Raúl Porchetto y una orquesta
sinfónica dirigida por Pedro Ignacio Calderón).
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El resultado, más allá de unos cuantos buenos momentos debidos a los impecables músicos elegidos, raramente supera el original. Los arreglos orquestales y las intervenciones de la banda rockera no están bien integrados, y recaen en la pomposidad que siempre acecha a estos intentos (una razón más para apreciar la versión original). Interesante como documento, pero poco más.
Entonces la situación en Argentina era cada vez peor en todos los aspectos; se adivinaban en el horizonte los negros nubarrones del desastre de la dictadura de 1976-83. Llegó el desbande: Gabis y Medina se fueron a Brasil, Álvarez y Kubero a España, Pinchevsky a Inglaterra (donde llegaría a tocar en Gong). Bond se fue a San Pablo donde (rápido para los negocios) regrabó La Biblia con cantantes brasileños usando algunas partes instrumentales registradas en Buenos Aires, además de cantar en una banda llamada Joelho de Porco ("rodilla de chancho"), producir el primer disco de Serú Girán (la banda de sus ex laderos García y Lebón), emprender una espasmódica carrera solista y, sobre todo, convertirse en uno de los principales productores de espectáculos del circuito paulista. Hubo un amago de regreso de La Pesada en 2005, con película incluida, del que hace rato que no se tienen noticias.
Pero esa es otra historia.
NOTAS
(1) Siento que tengo que aclarar a mis eventuales y acaso inexistentes lectores de menos de 20 años que, en la remota era de los discos analógicos de vinilo, lo que hoy llamaríamos corte de difusión venía en el lado A de un disco que se llamaba simple, y que incluía un tema adicional en la otra cara. Lo que hoy llamamos un CD se llamaba LP (de la frase inglesa long play, larga duración).
(2) Los tres ex miembros de Manal (Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina) fueron todos integrantes de La Pesada, pero nunca coincidieron los tres a la vez. En algunos momentos estaban en el grupo Medina y Martínez, y en otros Medina y Gabis. Martínez y Gabis, por esa época, continuaban la pelea que acabó con Manal.
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