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Nacido para patear tu trasero

Motörhead en Bs. As.
Luna Park, 4 de Mayo

Maxi Aulet

     

“Nacido para patear tu trasero”
, así reza la canción We are Motörhead. Cualquiera que vea a la banda inglesa en vivo, no tendrá duda alguna del por qué de esta frase. Es que los años pasan, pero a ellos pareciera no afectarles, más allá de las canas encubiertas.
Las expectativas en torno al show eran grandes, ya que la última visita del trío a la vecina orilla había tenido gusto a poco. La excusa para esta visita, no era otra que la presentación de su último disco “Kiss of death”. Hace poco me encontré con un amigo y me preguntó que me parecía este disco, a lo que le respondí: “es más de lo mismo, no arriesgan…”. Y si bien es muy cierto eso, no es menos cierto que el productor Cameron Webb, sacó a relucir lo mejor del sonido Motörhead, haciendo de esta placa un trabajo muy parejo del primer al último tema. Al parecer muchos uruguayos así lo percibieron, dado que no fue nada despreciable la cantidad de coterráneos que tenían como destino el Luna Park.
Haciendo la fila para ingresar al recinto porteño tuve dos gratas sorpresas. En primer lugar, el buen número de asistentes, que no dejarían demasiados espacios libres. Lo otro que captó mi atención fue la diversidad generacional del público (desde sexagenarios hasta chicos de diez años). Ya sé que no es la primera vez que se dice algo así de alguna banda, de hecho en Uruguay hemos tenido la suerte de experimentarlo más de una vez; pero este fenómeno suele darse con artistas que, de cierta forma, en algún momento de su carrera (por el motivo que fuere y a veces involuntariamente) alcanzaron determinado estatus comercial. Este no es el caso de Motörhead, al menos no por estas latitudes.
Una vez adentro y librados de la lluvia del exterior estábamos prontos para ver a la primer banda telonera, Tristemente celebres. El quinteto tuvo una actuación decorosa y no desentonó. Fue escuchado con respeto.
El otro soporte era Oconnor, que estrenaba guitarrista, al menos en comparación a la última vez que se presentara en Montevideo. Dieron un buen recital, el cual tuvo su punto más alto (a nivel emotivo al menos) cuando tocaron Memoria de Siglos, de Hermética. Para este tema contaron con la presencia del “Tano” Romano en guitarra, quien fuera miembro de aquella legendaria banda de metal al igual que Oconnor.
 

Esta imagen además de ser la tapa del último disco, era la única
escenografía con la que contó la banda a modo de bandera gigante.

 

 


22.10 de la noche, se logra ver gracias a una tela levantada, la figura de quien además de ser el fundador, es el bajista y vocalista de la banda, el Sr. Lemmy Kilmister. Se pone el bajo a cuestas, señal de que no falta nada para que la fiesta comience. Segundos después se apersona en el escenario.
Botas texanas con la Cruz de Malta en el frente, vaqueros negros con algún uso que otro, camisa negra (relativamente discreta) al estilo “country”, y por supuesto con sus características verrugas en la cara, ahí está él, a no más de cuatro metros de mi ubicación (inicial). A su derecha y a cargo de las seis cuerdas, Philip Campbell, y completando la banda, al fondo pero un tanto mas elevado, uno de los mejores bateristas del genero, Mikkey Dee.
Así, casi sin preámbulos, comienza la locura, suenan las primeras notas de Doctor Rock. Sin dejar que uno caiga en sí, tocan en seguida el clásico Stay Clean, el que dará lugar a Be my baby de su último disco. Todo esto hubiera sido excelente, de no ser porque los sonidistas se tomaron media hora para dar en la tecla. De todas formas nada impediría que este estupendo power trío se detuviera, y fue así que realizaron un set tan poco común como bueno, donde si bien pudo quedar afuera algún clásico, se escucharon temas de esos que se deben dar las gracias por haberlos presenciado.
Es a la hora de tocar Sacrifice cuando las palabras de Lemmy, cada vez que presenta a Mikkey como “el mejor baterista del mundo”, cobran un terrible sabor a verdad. No solo por el demoledor arranque del tema, sino porque a la mitad de éste, tanto el guitarrista como el propio Kilmister desaparecen del escenario, quedando todos los oídos a merced del rubio baterista que parece no cansarse de castigar los parches. Cuando el público pierde la noción del tiempo y espacio, regresan guitarrista y bajista para dar fin al tema, y particularmente al solo de batería, que en lo personal creo es el mejor que he visto en mi vida.
Luego tocan cuatro canciones más, finalizando la presentación regular con la vieja Iron fist. Hasta allí, es probable que no se pudiera pedir mucho más en cuanto a la lista de temas, así que veríamos los clásicos bises y listo.
Pero esa falta de riesgo que le achacáramos más arriba al último disco, quedaría de lado en el recital. Para dar comienzo a su ronda de 3 bises se despacharon con la acústica Whorehouse Blues del disco “Inferno”; en donde las guitarras estaban a cargo de Campbell y Dee, mientras que Kilmister se limitaba a la parte vocal.
El resto es anecdótico, aunque no menos bueno, finalizaron la velada con dos súper clásicos, Ace of spades y Overkill.
Un espectáculo que duró 100 minutos y una excelente lista de temas, salvo la falencia sonora del comienzo, una noche para el mejor recuerdo.

Set list

1-Doctor Rock
2-Stay clean
3-Be my baby
4-Killers
5-Metropolis
6-Over the top
7-One night stand
8-I got mine
9-In the name of tragedy
10-Sword of glory
11-The chase is better than the catch
12-Rosalie
13-Sacrifice(Solo de batería)
14-Just 'cos you got the power
15-Going to Brazil
16-Killed by death
17-Iron fist
18-Whorehouse blues
19-Ace of spades
20-Overkill

 

   

 

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