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La Batea de Discos |
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THE WHITE STRIPES – Icky Thump
Warner Bros. (2007)
Jorge Bonelli
Que gran álbum, Meg y Jack se salen nuevamente con las suyas. El sexto álbum del dúo grabado totalmente en Nashville en tres semanas. Hay que prepararse muy bien, entre la distorsión y los formidables riff de Jack White, a mi entender el guitarrista más creativo de los últimos tiempos, además de tocar otros instrumentos como el Mellotron, y los acertados e impecables golpes de batería de Meg, todo está al servicio de la música, hacen del sonido como si fuera a estallar por los parlantes. Hay diversidad de estilos, te parte la cabeza el arranque con Icky Thump, aires de los ’70 como 300 M.P.H. Torrential Outpour Blues o célticos en St. Andrew, mexicano a lo mariachi en Conquest, la poderosa Little Cream Soda, el ritmo fantástico y pegadizo del rock and roll en Rag & Bone. El fantasma de Led Zeppelín ronda por este álbum y a The White Stripes no le preocupa. Lo mejor de la banda y lo mejor de lo que va del año.
Más que excelente y recomendable. |
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MARILYN MANSON - Eat me Drink me
Nothing (2007)
Marcos Ibarra
Recuerdo cuando conocí la obra del pintor Giorgio De Chiricco, su período más relevante y creativo no era el último. Es más, siguiendo ciertos cánones de lectura de la pintura, parecía que la obra última era la primera. Si bien los capítulos no están cerrados como con Giorgio, en el proceso actual de este sexto disco de Manson puede parecer anterior a los otros porque es más convencionalmente de rock, no es tan contestatario ni anti régimen como los otros, está más relacionado a las canciones de amor y recrea aspectos del rock tradicional como el punteo de guitarra liso y llano. Pero claro que en los tiempos que corren juzgar el arte parece cosa de tontos, ya que se podría decir que la ruptura está presente en Marilyn Manson justamente por atentar contra la imagen que venía armando hasta ahora y que era de incumbencia de los medios y de los pendejos fanáticos más que de él mismo. El monstruo aparece más dócil esta vez. Acaso herido por el amor que se terminó, el satánico músico viene con sesgos menos violentos pero muy bien armados. Es un músico extraordinario, un compositor muy sui géneris a pesar de lenguajes tan universales. La voz de demonio enfurecido llega a ser seductora o lastimera en este disco. Si uno usa las maneras de nuestros padres, diría: el chico ha crecido; ya no quiere asustar a nadie sino hablar de sus propios sustos y amarguras. Pero como no usamos las maneras de nuestros padres, no decimos esas cosas. Decimos que nos parece un disco de rock progresivo de muy buena factura, que los estereotipos son para los mediocres y que menos mal que hay músicos como este dando siempre una nota buena, manteniendo un trabajo en el tiempo y tratando de ser. Es para comer y beber en efecto. |
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THE NATIONAL – Boxer
Beggars Banquet (2007)
Jorge Bonelli
The National nos presenta su mejor álbum, sucesor del muy bueno Alligator (2005) y en esta oportunidad dando cabida a otros instrumentos como trompetas y piano. De la mano de Matthew Berninger, hemos visto como desde el 2001 la banda se ha ido superando y el resultado es “Boxer”. Con textos personales, corrosivos y políticos, condenando la relación que tiene Norteamérica con el resto del mundo. Momentos oscuros para situaciones tan claras, la voz de borracho de Berninger, canta romances desesperados, la música acompaña con luces, con muy buenos aportes de Bryan Devendorf en la batería. Un álbum con carácter, de soledad y hastío pero con la convicción de lo que se hace y dice. Muy pero muy bueno... |
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VON SÜDENFED - Tromatic Reflexxions
Domino Records (2007)
Marcos Ibarra
A ver, tengo 48 años así que mi percepción de la música electrónica está basada en la música de mi generación principalmente. Como un edificio al que se le van agregando pisos pero siempre sobre la piedra fundamental. Desde ahí, mi recepción de este disco fue buena. Con la electrónica y todas sus artes como vehículo, entre el House aparecen modalidades Soul (“The Rinohead”), Blues (“Chicken House”), un reconocible toque afro, con sabor a candombe de murgas en “Dearest Friends”. Un disco con paisaje futurista, la reunión de alemanes que cantan en inglés y que bautizaron al grupo con el nombre del piloto alemán que luego fundara una industria farmacéutica en torno a píldoras para el dolor de cabeza… acaso hay un homenaje metafórico en esto. Mark E.Smith (Fall), líder espiritual del Indie más Andy Toma y Jan St. Werner (Mouse on Mars) son los integrantes de este grupo a tener muy en cuenta. |
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PAUL McCARTNEY – Memory Allmost Full
Hear Music (2007)
Jorge Bonelli
Abueloooo!!! Abueloooo!!! el viejo Macca está de vuelta. De regreso y sigue vivo.
Memory Allmost Full ya es el disco más vendido en una década y se colocó tercero en los charts de Estados Unidos. Dejó EMI, su antigua compañía, para pasar al sello Hear Music de las cadenas de cafeterías Starbucks Coffee, y que solo se adquiere en la propia tienda, entre café y lectura, ahí está Paul. Es el álbum que lo encuentra después de la ruidosa separación matrimonial y apela a la memoria, lo que él llama de “útil retrospectiva”. Momentos vivaces y dramáticos que contemplan a la muerte, tema recurrente a lo largo del álbum, ella está ahí, presente como en “The End Of The End”, o canciones autobiográficas como “That Was Me” que vibra preguntándose “que era yo”. Paul no suena pretencioso, temas cortos y melodiosos, a veces me recuerdan a la vieja época con Wings. Me gusta, lo disfruto. |
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PATTI SMITH – Twelve
Sony / BMG (2007)
Pulga Pavlovich
La vieja dama del punk ha decidido darse un gusto. Seleccionó doce canciones de la historia del rock para versionar, desde una óptica muy particular. Dentro de un espectro realmente amplio pasan Are you experienced?, de Hendrix; Everybody wants to rule the world, de Tears for Fears; Helpless, de Neil Young; Gimme shelter, de The Rolling Stones; Within you without You, de The Beatles; Soul kitchen, de The Doors; Smells like teen spirit, de Nirvana; o Pastime Paradise, de Stevie Wonder (cuya versión recuerda muchísimo a Gansta’s Paradise, tal vez el mayor himno popular del rap de los 90). Casi increíblemente, Patti Smith logra darle disco una cohesión que borra posibles disparidades con las que uno podría haber esperado encontrarse. Muchos oídos estaban puestos en la versión del mayor éxito de Nirvana pues, ¿cómo esta vieja señora iría a igualar en fuerza aquel derroche de energía? Bien, tal vez no lo iguale, pero hay cierta orquestación de cuerdas que logra invadir los tímpanos de manera más que aceptable. Beatles, Stones y Doors deberían estar de parabienes con sus canciones en este disco. En lo personal esta Gimme Shelter me da más satisfacciones que la original y Soul kitchen me da la sensación de empate técnico. Nuevas joyas con viejas piedras preciosas. A no dejarlo pasar.
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