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Cantilo y Yo

Juan Bervejillo

     
       

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verano del 70?
Me quedaba una temporada con mis primos en su casa de Piriápolis.

Pasábamos en la playa todo el día, sin protector solar. La playa es, era llana y tranquila. había un kiosko que pasaba música, supongo que también vendería algo, comida, no sé.
Ponían siempre los mismos temas, tendrían veinte o treinta, no sé si un casset.

dos canciones me quedaron en la memoria, una era Borriquito como tú, la otra era la marcha de la bronca, de Pedro y Pablo

2

La marcha de la bronca estaba de moda, era como las canciones de abracadabra o de los náufragos, era como meter en una misma bolsa a un cantor de protesta y a un grupo de música totalmente intrascendente. Deberían ser antagónicas, pero iban milagrosamente juntas.

había algo en esos versos que despertaban al revolucionario que vivía en mí, al niño rebelde que cuestionaba el orden del mundo, de su mundo. lógico, no era una canción hecha para pasar el rato.

3

Cómo conocí y llegué a saber la letra de otras canciones del dúo. Yo vivo en una ciudad, che ciruja revolveme la garganta y la piel, investigame a fondo las entrañas y el corazón que cría telarañas.
no sé. simplemente las aprendí.

4

Mis hermanas tenían un coro, cantaban en la iglesia, en los casamientos. En 1977 decidieron organizar un festival, el festival se llamó Cantar de todos, así se llamó el grupo desde entonces. En ese festival tocó otro grupo, amigos, se llamaba justamente Friends, eran de Carrasco, de la mejor flor de la planta. Cantaron una de pedro y pablo, otra de Peter Frampton, la que estaba de moda, uh baby i love your way, y todo les salía igualito.

   
       

5

Los friends estaban en la tele, sí en la misma tele.

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1982
yo tenía una novia y ella tenía unos primos como diez años más grandes, en Young. Uno de ellos ya empezaba a tener canas y se las teñía. Nos contó que supo tocar el bajo en un grupo de rock, en los setenta, que tenían muchísimos bailes, que en aquella época no existían las discotecas, que ganaban dinero. En el pueblo las calles eran de tierra había mucho polvo en el aire, tapaban todos los muebles con telas oscuras. De abajo de una de esas descubrió una pila de discos, sacó el de pedro y pablo, era la primera vez que los veía en una foto, puso el disco, johny quería tener un bigote.

7

En la etapa final de mi noviazgo con esta chica yo estaba muy deprimido, mi vida era un drama romántico, romántico por el espíritu digo, no por el romance.

Ella me regaló un casset de pedro y pablo, rebautizados con sus nombres verdaderos, la primera canción decía: ánimo che, esto no se acaba acá, la vida es muy larga.

yo lo tomaba como un mensaje personal, no era lo mismo que la marcha de la bronca, esto se parecía más a un mensaje de un libro de autoayuda, pero me gustaba igual.

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1983
Al fin los ví, en el viejo cine Censa, Cantilo era una fiebre de frenesí y cuello crispado por el esfuerzo de cantar alto y agudo.

Durietz estaba quieto, desafinaba como siempre, alguna vez me pregunté cómo podía convivir un dúo tan contrastante en capacidades y en talento. El cine estaba lleno hasta el borde, el telonero, un flaquito comediante que se llamaba, se llama Alejandro Lerner

   
       

9

Después vino la gente del futuro, y si no fuera por la música no nos salva ni Tarzán, el genio sobrevivía como podía, en la marea de la new wave criolla, levantando banderas éticas a veces ingenuas pero siempre sinceras, por encima o por debajo o a través del barullo de la imagen y la fama.

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1989, conocí a Pablo que tocaba en la Pandilla, una de las pocas bandas que sobrevivieron o sobrevinieron al bochornoso crash de la edad de oro del rock ochentoso. El me prestó una revista Pelo y me recomendó que la cuidara con especial dedicación y que se la devolviera después de leerla. Lo primero lo hice, de hecho la conservo hasta el día de hoy, lo segundo no.

Era una edición del año 1970 y entre otras cosas tenía un reportaje a Cantilo, en el pico de su fama inicial con Pedro y Pablo, hablando de la industria de la música, de la persecución que sufrían algunas de sus letras, de su diagnóstico de lo social y lo artístico y lo político, tan lejos del discurso de las bandas de entonces, embarcadas en un viaje de ácido o en la ingenuidad lisa y llana.

He vuelto a leer ese reportaje años después, sigue siendo actual y desentona con ese contexto de páginas amarillentas y espíritus jipis caducos.

11

Los de Cursi ensayaban en la sala porque Irvin que era mi socio, tocaba con ellos. Hablando de todo un poco con Fabián me contó que viajando por el sur argentino, en su luna de miel con Luisa, había descubierto en un pueblo, por un afiche pegado a la pared, un concierto de Miguel Cantilo. Y por supuesto fue porque él es fan, y me contó que estaba viejo pero entero. Lúcido, o sea sano. Totalmente por fuera del shou bissness, ¿por su propia decisión? no sé

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Él me dejó una copia del disco que se compró entonces, un disco del 2000 que se llama Canciones para una década infame y que tiene encanto, frescura lucidez, folk, rock, tango, como siempre, bien tocado y cantado como siempre.

   
       

13

hace unos cuatro años trabajé componiendo bandas sonoras para un pacífico carpintero, casualmente llamado José.
El quería volver a cantar, lo suyo eran canciones sumamente idealistas, simplísimas y mi trabajo era ornamentar aquello sin que perdieran ese espíritu naif, él se veía ilusionado de volver a la juventud, tenía entonces unos 50 años, era de la generación de los setenta.

El fué el que me prestó dos discos de pedro y pablo que nunca quiso venir a buscar por más que lo llamé. Dos vinilos, uno de los 80, posterior a contracrisis que se llama corazón sudamericano, otro, una reliquia, el segundo lp del dúo, una verdadera oda hipi de amor y paz antisistema, rústico, combativo, sin los edulcorados arreglos orquestales de aquél que, solo un año antes, los había convertido en estrellas pop. Representaba la deserción voluntaria de un sistema que de otra forma se los hubiera tragado y con el que además, habían empezado a tener los primeros roces, censura incluida.

14

hace dos años, yo siempre miro los afiches pegados en los muros, encontré uno con una foto de Cantilo, magia, ni lo dudé, saqué la entrada enseguida. Anunciaban la presentación de un disco de clásicos, iba a volver a escuchar todas aquellas canciones, en vivo.

En esas fechas estábamos haciendo prensa por la salida de un disco o algo parecido, nos tocó una noche, la anterior al shou de Cantilo, ir a El Espectador, al programa de Torrado donde siempre nos sentimos a gusto.

a poco de terminar nos enteramos que Cantilo está en la radio, esperando a su vez para ser entrevistado en el mismo programa que nosotros.

Lo encontramos en el hall, chiquito, algo encorvado, entre pelirrojo y canoso, las pestañas albinas, la mirada despierta.
No puedo menos que decirle, Maestro, yo no soy cholulo pero me voy a sacar una foto con usté.

Nos sacamos una, él, Yanny y yo, gracias a Analía, la mujer de Brown que trabaja en la radio y justo tenía una cámara.
Al otro día fui al shou, éramos doscientas personas, casi todos mayores que yo, estuvo increíble, el paso del tiempo no se veía por ninguna parte.

Me fui con una sensación de historia cerrada, la foto me la mandó Analía pero la perdí, le regalamos un cd de la chancha pero nunca más supimos de él.

Ni del disco ni de Cantilo.

   

 

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