 |
Una Performance
Marcos Ibarra |
|
 |
|
| |
|
|
|
Yo estaba desatando nudos de una cuerda, recostado contra una columna detrás de la cual el Ing. Vegh Villegas informaba sobre aspectos de la economía nacional e internacional. Su discurso tenía la prolijidad de un reportaje y me asomé un instante a verificar si su interlocutor tenía o no un micrófono en mano… Lo que había sobre la mesa eran vasos con whisky y hielo que emitían ese inocente rayo ámbar bajo la luz de neón que se proyectaba levemente sobre los platitos con maníes. El interlocutor de Vegh Villegas permanecía callado, escuchando y no era –definitivamente- un periodista. Fernando trataba de instalar un teclado que parecía no funcionar ante la mirada atenta de Macachín mientras Federica repensaba la mejor manera de instalar las cuerdas donde irían las telas. Tengo esta foto: llegando el político Gonzalo Aguirre saludando a su amigo Vegh Villegas quien le informa que el MEC está respaldando las acciones que amenazan a llevarse a cabo allí esa noche…en ese momento Federica sostiene el extremo de una soga que sube hasta el techo, pasa por un borde y baja casi sobre una mesa donde está sentado un hombre canoso; el teclado no había funcionado y Fernando desinstala el aparato con ayuda de Maca; los mozos atareados circulan con bandejas portando cortados, sandwiches calientes y licores; Vegh Villegas comienza un informe acerca de la economía francesa ante sus interlocutores mudos que ahora son dos. –“¿Van a colgar a alguien?”, me preguntó otro hombre canoso que estaba en otra mesa con una señora también canosa. –“Bueno… candidatos hay…”, le respondí y ellos rieron en complicidad. Pero en otra mesa en la cual acaso escucharon este breve diálogo, otro hombre canoso con su mujer también canosa le increpaban a Maca diciéndole que hacía muchos años frecuentaban ese bar y que no estaba bien criticar a los clientes. El cuidacoches tenía una gorra de lana verde y mi atención se concentraba en un pliegue de la gorra y en su dentadura superior que flotaba en medio de la boca y se movía de arribabajo cuando hablaba; “-El gallego es un amarrete, en cinco años no me dio una moneda… así que me parecía raro que él pagara estas actuaciones, claro, si las paga el Ministerio me cierra más… porque acá en Pocitos, mire, con la plata que hay, son los peores… el del puesto de frutas vio, me da dos bananas como pago para que le cuide el auto…” Otra foto: en las mesas de Expreso Pocitos se agrupaban muchas personas, en la mayoría mujeres y en la mayoría muy coquetas, pintadas y varias de ellas abrigadas con pieles; peinadas con estilo apropiado a sus edades, la mayoría setentonas… muchas miraban las acciones que se desarrollaban allí, donde unos instrumentos musicales y un cartel enorme anunciando “Viernes de Performance organizados por el MEC” eran elementos diferentes a los habituales del lugar. Con miradas neutras en ojos con párpados verdes, bocas pintadas de rosado que se movían al son del masticar, jopos plateados y cuellos de lana cremita…¡CHACK! esa foto la retengo porque comencé a preocuparme y consulté con Federica, “-Qué hacemos con la tela que tiene la pija roja enorme?...según mis cálculos, cuando la cuelgue la pija va a quedar justo frente a la cara de esa señora flaquita y vieja que está sentada en primerísimo lugar... qué hacemos?”. Vegh Villegas tiene una voz intensa, de una sonoridad encantadora; hubiera sido una lectura interesante la que él podría haber hecho la noche que grabamos el texto del Maca en lo de Fernando. Ahora él explicaba vicisitudes económicas, lo que “ellos” habían hecho “en el Central” y por qué ahora todo iba de mal en peor, “¿Vio lo de Francia Gonzalo?” preguntaba sin esperar respuesta a una cara de Gonzalo Aguirre impertérrita, cara de fina cera con ojos demasiado celestes para esta época del año y párpados a medio camino entre cerrarse o estar eternamente abiertos… Gonzalo no hubiera sido buen lector de “Cuerpo”, pero Vegh definitivamente sí.
|
|
|
|
| |
|
|
|
(dos) |
|
|
|
Cuando llegaron Gabriela, Martina y Sofía el lugar estaba bastante lleno de gente. Martina era como una diosa en tierras profanas que venía a filmar los acontecimientos. Estaba vestida de negro con una corbata violeta y el puño de su camisa tenía una A de “Anarquía” bordada en hilo rojo. En la mesa que eligieron había otras personas y faltaba una silla. En la mesa de Vega y Gonzalo que estaba junto a la de ellas había sillas vacías, “-¿Me permite una silla?”, preguntó Gabriela a Vega; “-No”, respondió este. “¡Tenía que ser usted!”, finalizó Gabriela. La cámara empezó a guardar información, la performance estaba a punto de comenzar. Tengo esta foto: la cabellera larga y castaña de Martina era un paréntesis dentro del cual la cámara era un texto; tras el anuncio de la performance hubo aplausos y Vegh Villegas y compañía se levantaron para irse; “-Comenzaron los aplausos así que lo mejor es partir”, manifestó el Ministro de Economía de la dictadura militar fascista… se lo veía viejo y fuerte, todo un personaje del Otoño del Patriarca de García Márquez. Un cuerpo impune en medio de tantos cuerpos punes e impunes, una voz impune entre tantas voces punes e impunes, ¡qué contraste aquel entre un ser financiador de muerte y esta Martina dadora de vida! Uno grabó en su memoria información económica que explicaría muchos fraudes que re-fundieron al país mientras financiaban torturas y desapariciones, robos y robots y que por lo leve transfirió 5.000 millones de dólares de los asalariados y pasivos a los propietarios d empresas; la Otra grababa una performance a partir de un texto de su padre que explicaría muchas veces la razón de la sinrazón que hace a nuestros cuerpos que son el cuerpo de él, tan cuerpo presente como el de cualquiera que nunca se olvidará de nada aunque falle la memoria crítica, aunque falle la memoria críptica y hasta que fallen los motores como decía el poema de Seoane que declamaba el Darno.
Yo que bailé desnuda, dice Federica, yo que hacía promociones en los shopping, dice Federica, yo que pensé que podíamos tener trabajo a partir de lo que hacíamos, dice Federica, yo que nunca vine al Expreso y ahora vengo a dejar mi parte junto a las partes de Uds., y no es lo mismo acá que en el Borro y por amor. No es lo mismo por amor nunca es lo mismo. Dos mil pesos por una performance, y si esto no es el pueblo el pueblo dónde está olelé olalá. El ensamblaje de voces que preparó Fernando era como un posible significado de un signo, sobre la grabación iba pianizando con acordes que recordaban lo jazz lo tango lo magia… Federica caminaba veloz entre las mesas con su remerita a rayas negras y blancas muy finas, su mano ahora acariciaba un volumen de aire; mano delicada de mujer delicada de bailarina delicada y esposa y madre delicada de-li-cada. Las telas las iba montando yo sobre las cuerdas sujetándolas con palillos de ropa: me paraba en una silla y colgaba y sudaba y las gotas caían sobre mi labio inferior que entonces y así se salaba. “Mi cuerpo tu cuerpo” repartía el Maca su poema a los presentes. El poema estaba impreso en una esfera cuadrangular, los pliegues de un acordeón, una pollera tableada de la época del liceo. No tenía principio ni fin como ningún cuerpo. Como cura de parroquia que da la ostia a los fieles, micuerpo-tucuerpo decía por lo bajo el Maca y daba la ostia de su poema a beber a los hambrientos. Federica sale hacia la vereda y vuelve a entrar, las manos crispadas de Fernando terminan siendo acordes disonantes perfectos, las telas, trapos con olor a pintura rancia iban siendo colgados como quien saca los trapitos al sol, ahora al expreso, al mirar y al no mirar de nuestros conciudadanos presentes. Como con Vegh Villegas, acá no ha pasado nada; vayan nomás y gracias por la porquería que trajeron, vayan parias del arte a tirar la piedra en otra fuente, déjense de joder si esto es arte me corto las pelotas, tiene razón Vegh, hay que prestar atención a los franceses y dejarse de ser uruguayos de pacotilla, morir con la soga al cuello, con el cuerpo atravesado de mil maneras por los demás cuerpos invisibles, para qué andar tecleando esa porquería de música si se puede andar tecleando por dos bananas la cuidada de autos. Qué bueno, los felicito, el bar les paga un servicio, muchas gracias buenas noches, mucho gusto.
|
|
 |
|
| |
|
|
|
(tres)
Viernes 10 DE AGOSTO DE 2007 20 horas
Expreso Pocitos (Av. Brasil y Benito Blanco)
En el ciclo organizado por el MEC
INVITAMOS A LA PERFORMANCE CUERPO
SOBRE TEXTO DE GUSTAVO WOJCIECHOWSKI "MACA"
Y CON LA DESASTROZA PARTICIPACIÓN DEL MISMO MACA JUNTO A FERNANDO GOICOCHEA, FEDERICA FALCO Y MARCOS IBARRA
ADEMÁS ESTE DÍA ESTARÁN
● Uy Trío (Músicos)
● Dina Díaz y Ariel Wolf (escritores)
El texto “Cuerpo” de Maca, lo podés leer en la sección M’Hijo el lector |
|
|
|
|