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Los discos del abuelo

Jorge Bonelli

THE CLASH – London Calling (1979)
   
   

 

 
The Clash surgió en el verano londinense de 1976. Joe Strummer (cuyo nombre real era John Mellor, nacido en Ankara, Turquía, el 21 de agosto de 1952, y murió en Somerset, Inglaterra, el 22 de diciembre de 2002) venía de una carrera de performances en el metro y en pubs con su banda The 101’ers.  Mick Jones (Londres, 26 de junio de    
1955) también trabajaba en la escena de los pubs; Paul Simonon (Londres, 15 de diciembre de 1955, actualmente integrante de The God, The Bad & The Queen) era un estudiante de arte que nunca había agarrado un bajo. Al principio se les unió Tory Crimes y luego entró en la batería Topper Headon (Nicholas Bowen Headon,  Kent, 30 de mayo de 1955)  y por poco tiempo Keith Levene en guitarra (Londres, 18 de julio de 1957), que luego sería integrante de PIL.

   
       
       
       

The Clash teloneaba los conciertos de los Sex Pistols en 1976, y al año siguiente consiguió un contrato muy jugoso para editar sus dos primeros álbumes, The Clash” (1977) y Give’Em Enough Rope” (1978). En estos lanzamientos se percibía claramente las inquietudes de la dupla Jones y Strummer por los contenidos sociales y políticos, aunque los Pistols trataban la misma temática pero desde un punto de vista diferente, más brutal y desde la furia.

Strummer diría: “El espíritu de nuestras canciones giró hacia una ideología socialista, pero el problema es que la experiencia comunista había hecho que los gobiernos de esos países se volvieran dictatoriales. No teníamos respuestas para eso. (…) Si se cantan canciones políticas, hay que dar soluciones (…).La cuestión de las letras y su relación con la sociedad abre el interrogante acerca del rol del artista”.

   
       

Después de la década de los ’60 dominada por The Beatles, The Rolling Stones, la politica, los conflictos sociales, Vietnam y la psicodelia, pasamos a los ’70 con un principio más sinfónico y pesado para ir diluyéndose en el consumo comercial de la “música disco” que predominó en las discotecas repletas de jóvenes, pero el cambio estaba por venir y de esa forma una rebelión al establishment, nace el punk y con él, bandas como The Ramones, Stooges, New York Dolls o MC5 en Norteamérica y Sex Pistols y The Clash en Inglaterra entre otros.

A pesar de los comentarios de que el movimiento punk se moría cuando los Clash firmaron contrato con CBS, a ellos pareció no importarles:  mantuvieron sus principios de combatividad, compromiso político y social, y la consagración llegaría con London Calling”, un álbum doble, lanzado a mediados de 1979. Por consideración a sus fans, obligaron a la discográfica a venderlo al precio de un LP.

   
     

El álbum llegó en un momento muy oportuno, cuando el género estaba en decadencia: para el público fue un alivio. En los álbumes anteriores, The Clash había coqueteado con el reggae o el ska y ahora ampliaba el menú sin dejar de lado su compromiso con coherencia y lucidez. Eran los comienzos de la era de la “Mujer de Hierro”, la primer ministro Margaret Thatcher: tiempos de problemas raciales, odios y frustraciones, ventas de armas y promoción de guerras.

London Calling” contiene 19 temas. Es el gran álbum de la banda, de una riqueza en sonidos que hasta el momento nadie había propuesto en el punk: hay ska o reggae como The Guns Of Brixton, Wrong’Em Boyo o Rudie Can`t Fail, jazz en Jimmy Jazz, retorno a los ’50 con el rockabilly en Brand New Cadillac, pop en Lost In The Supermarket.,
   

una canción de ribetes políticos como Spanish Bombs y el tema que les dio su mayor éxito, London Calling. La última canción, que en un principio se había pensando lanzar como disco de vinilo de 7 pulgadas (simple) con la revista NME (New Musical Express) terminó siendo agregada a último momento en el álbum porque Jones entendió que era muy buena: Train In Vain. Incluso no fue mencionada en la lista de temas de la contratapa porque las carátulas ya estaban impresas, y quedó como track oculto. Train In Vain, bautizado por los fans como Stand By Me, fue lanzado como simple en Estados Unidos, llegando a los charts en el Top 30, lo que permitió la edición norteamericana del álbum.

La producción estuvo a cargo de Guy Stevens, un conocido empresario que supo sacar lo mejor de la banda y que falleciera poco tiempo después del lanzamiento del disco. La conocida tapa hace alusión al primer disco de Elvis Presley: una fotografía de Simonon golpeando su bajo en un recital de New York, tomada por Pennie Smith. La portada tuvo su discusión: tanto Simonon como la fotógrafa no estaban muy de acuerdo en incluirla. Fue Strummer que lo convenció que así fuera, y finalmente terminó siendo toda un emblema del punk.

“London Calling” fue la obra maestra de The Clash, y ha sido destacado como uno de los mejores álbumes de la historia. Y además de reflejar una época en su país de origen, fue muy importante muy lejos de allí: entre nosotros. Gracias a Strummer y sus muchachos, aquellos que vivíamos bajo la bota fascista de la dictadura pudimos sentir que no estábamos solos en nuestra rebeldía.

   

 

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