Página anterior
15
Página siguiente
Mecágolo en el perfecto dramaturgo      

Gabriel Calderón

     
       
Nota aclaratoria: Encontré este Decálogo del Perfecto Dramaturgo del colega Ricardo Prieto en la última publicación de la revista del CELCIT www.celcit.org.ar      
       

Lo respeto muchísimo como autor y pensador, aunque siempre he pensado muy diferente y discrepo casi en la totalidad con las notas que sistemáticamente ha publicado en dicha revista. De todos modos siempre preferí el silencio y la reflexión, como el respeto a su posición que tan valiosa resulta aunque yo no la comparta. Ha sido la aparición de este “Decálogo” el que me ha dado la oportunidad no de salir al cruce ni de responderle, sino de dialogar con sus pensamientos a través de estas páginas en las que también imaginariamente le hablamos a ese perfecto- imperfecto dramaturgo. Espero se entienda el humor y la diferencia de ideas que quise pautar con este modelo de escritura y saludo nuevamente al dramaturgo Prieto por su valioso aporte que tanto respeto ya que como decía Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”

I Empieza a escribir impulsado por el deseo de crear personajes. No olvides que "el acto más sublime consiste en poner a otro ante ti". (William Blake)

  1. Empieza a escribir por el impulso y la necesidad de escribir, no te guíes por reglas ni métodos, nadie tiene la verdad, solo la necesidad pauta los verdaderos caminos. No juzgues tus ideas ni tus necesidades en el comienzo, atrapa cualquier corazonada, imagen, espacio, todo puede ser el germen de una buena pieza o de una gran basura, no es persiguiendo personajes que llegaras a la perfección, porque primero no hay perfección y porque segundo quien aspira a ella se quema sus alas. “El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.” (William Blake)

 II Permite que los personajes hablen por sí mismos; no les insufles ni tus odios, ni tus temores, ni tus miedos, ni tus prejuicios, ni tu ideología.

    • Permite que los personajes hablen de ti y de otros, no niegues tu caudal biográfico, tu experiencia siempre estará allí, cuanto más te opongas a estar en la pieza más estarás. Los personajes, los espacios, los olores, las palabras son tuyas tanto como no lo son, eres un gran caudal dramático para tus futuras piezas como lo es el mundo, eres parte de el, no te enajenes. “Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo. Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza.” (Rainer María Rilke)
   
       

III No te dejes seducir por las palabras, los conceptos, las metáforas y los signos plásticos. En la escritura para el teatro son casi superfluos.

  1. Déjate seducir por todo, enamorate de todo aquello que te llame la atención, y luego pon las cosas en su justo lugar. Presta mucha atención a todo lo que ha sido considerado superfluo alguna vez, ya se ha ahondado mucho en el conflicto, los personajes, las historias… sería parasitario seguir buscando en los mismos lugares. Interroga al teatro y descubre la maravillosa importancia de escribir en caminos poco importantes, sobre cosas superfluas. La importancia no es para el teatro.”Estoy firmemente convencido de que el fin de la literatura [en el proceso teatral] es ofrecer resistencia al teatro. Sólo cuando un texto no se puede representar supuesta la constitución actual del teatro es productivo o interesante para el teatro. ( ) Hay ya suficientes obras teatrales que se ponen al servicio del teatro tal como éste es, no conviene abundar en ello, sería parasitario.” (Heiner Muller)

 IV Estudia con maniático rigor a Esquilo, Eurípides, Sófocles, Aristófanes, William Shakespeare, Molière, Anton Chéjov, Tennessee Williams, Samuel Beckett, Jean Genet, Eugène Ionesco y Edward Albee. Son los más grandes maestros.

  1. Estudia con maniático rigor todo y a todos, debes ser como una esponja, pero no esperes a conocerlos para escribir,  ni mucho menos aún les temas, si alguno de ellos te inhibe si alguna de sus piezas te atemoriza por su belleza, ya ninguno de sus trabajos habrán valido la pena, olvídalos, destrúyelos, baila sobre sus tumbas y siéntate luego a escribir

V Ama el mundo material sobre todo porque es manifestación del inmaterial, y explora con tanto ahínco el mundo sobrenatural como el natural. No olvides las palabras de Borges: "La escritura es una artillería hacia lo invisible".

  • Ama algo, alguna vez, eso es suficiente para hacer válida la vida, no tiene ninguna relación con este Mecágolos del Perfecto Dramaturgo. Lo más difícil siempre será descubrir que es lo que uno quiere hacer y después de superado esa difícil etapa lo más difícil será poder hacer lo que uno quiere hacer. Es un trabajo muy difícil y lleva mucho esfuerzo y tiempo, no pierdas el tiempo leyendo ni manuales ni Mecágolos. “Repudio todo pensamiento sistemático porque todo sistema conduce necesariamente a la trampa.” (Jorge Luis Borges)
   
       

VI Pon al actor en el centro del espectáculo y confiérele todo el poder. A diferencia del sacerdote, que entrega la hostia que está fuera de sí mismo, el intérprete ofrenda la propia vida metamorfoseada. Emigra desde el sitio confinado que es su propio ser para asumir al otro y lo Otro. Es la encarnación más activa del compromiso y de la piedad.

  1. Pon al actor a un lado del escenario, pon al espectador de otro, pon un pedazo de papel higiénico en otro lado- sucio sería mejor- , pon una canción en el aire, ponte a ti mismo en otro lugar y pon cuantas más cosas te plazca. Luego reparte el poder de forma equitativa para que la escena se vuelva un campo de batalla interesante y brutal. Cada función debe ser una guerra en dónde nadie sabe, siquiera tú, quien va a ganar esta vez

VII Simpatiza con la alegría, reverencia el dolor y siente la presencia de lo terrible en todo lo que sufre y ríe, en lo que asciende y en lo que desciende, en lo que vuela y en lo que se arrastra, en lo que triunfa y en lo que fracasa.

  1. Yo que sé… ese punto me parece un buen consejo, lo voy a seguir.

 VIII Disuélvete en el no ser antes de escribir. Renuncia al ego, a la vanidad, al intelectualismo, a la soberbia y a la falsa sabiduría. No olvides que "no hay cosa fuerte, / que a papas y emperadores/ y prelados, / así los trata la Muerte/ como a los pobres pastores/ de ganados". (Jorge Manrique)

  1. Disuelve una cucharada de azúcar en una taza de café antes de escribir. No es bueno tomar mucho café ni tomar mucho azúcar, pero tampoco es bueno hacer solo cosas buenas.

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.”
(Jorge Manrique)

Esta cita no me gusta para nada, quería poner una de Jorge Manrique que fuera más en dirección, pero sólo había leído esto en el liceo y después nunca más me interesé por leerlo ni tampoco lo puse entre mis prioridades ya que no estaba en el punto IV del Decálogo del prefecto Dramaturgo.

   
       

IX Recuerda que una obra teatral es como un organismo vivo y que no puede existir sin sangre (la acción dramática), tejidos (los conflictos), nervios (el antagonismo) y huesos (los personajes.)

  1. Recuerda que una obra teatral es un pedazo de papel y que no es nada, nada sin creadores que aporten y vuelvan a crear sobre él nuevos mundos. El teatro es un arte colectivo y tú no eres más importante que nadie, eres prescindible. No hay que escribir para la posteridad, ella se encargará de olvidarte o recordarte.  Escribe en la actualidad y en relación con los demás, no sabemos si te hará un perfecto dramaturgo, pero sin duda te hará mas humano.

X Mantente célibe y escribe sólo desde la libertad que se sustrae de la separación que producen las ideologías. Sin ella tu arte será efímero y mortal y sólo estará destinado a hacer indulgente vida conyugal con el público y los poderosos de turno. Por eso no busques el éxito: encuéntralo. Y si lo encuentras, no olvides las palabras de Víctor Hugo: "Luz y polvo son las dos cosas de que se compone la gloria".

  • Mantente al margen de la moral. Busca por los caminos indebidos. Prostitúyete con todas las ideas y déjalas por otras, tira piedras contra ti mismo, envidia, ama, odia, destruye y crea. Nada importa porque el mundo es redondo y todo vuelve. No busques el éxito, hoy en día no da plata. Busca aquello que realmente quieres ser, y si lo encuentras, no olvides las palabras de Víctor Hugo- aunque tampoco estuviera en la lista del punto IV del decálogo- :  “La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o más exactamente a pesar de ti mismo”
   

 

Página anterior
15
Página siguiente