Luego de presenciar el mencionado evento con un par de amigos, era la hora de intercambiar opiniones acerca de lo que habíamos visto.
¿Cómo explicarlo? Yo fui el más tibiecito en cuanto al comentario: “debe estar en el top five de los recitales que vi en Montevideo”.
Uno de mis amigos que vive en España y ha tenido la suerte de ver a sus bandas favoritas, y asistir a festivales europeos varios sentenció: “creo que es el mejor recital que vi en mi vida”. Más allá de gustos musicales, cabe destacar que mi amigo ha estado en conciertos de bandas de la talla de Metallica, Slipknot, Moonspell, Incubus, Pearl Jam, etc. Por eso, no es menor su comentario.
Lamentablemente para la banda y el público, el clima en la región no fue el mejor, complicando el traslado de los músicos hasta nuestro aeropuerto. Este hecho retrasaría el comienzo del show por un buen rato.
Superados esos inconvenientes y con todos nosotros dentro de la sala, Psimio, la banda soporte, irrumpió al escenario para hacer su corto repertorio de 4 temas. Aunque la gente ya estaba con la cabeza en lo que vendría después, la banda no perdió la oportunidad de presentar algún tema de su próximo disco de pronta edición. |
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Hasta que por fin salieron ellos a la cancha. Si, difícil de imaginar, más aún de creer, Living Colour en Montevideo. Con un marco de no demasiados espectadores, comenzaba una experiencia que para quienes lo presenciamos, será inolvidable.
Uno de mis temores antes del concierto, era que los tipos vinieran “a robar la plata”, es decir, a tocar un rato para estos sudacas. Ese temor se acrecentó cuando me percate de que había unos cuantos lugares sin ocupar en el Plaza. Por suerte la banda se encargó de tirar abajo mis miedos, despachándose con una actuación de más de 2 horas; solo una de las muchas muestras de profesionalismo de los liderados por Vernon Reid. |
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La performance del grupo no tuvo puntos bajos, fue extasiosa de principio a fin. Era como escuchar un hit tras otro. Está bien, hits de los noventa, pero sonaban como compuestos hoy.
La canción encargada de presentarlos fue Type, perteneciente a su segundo disco Time´s up (1990). No había duda, estaban allí, y sonaban de verdad. Temas como Sacred ground sacaban a relucir, tanto los solos de guitarra de Vernon, como los de batería, a cargo de Will Calhoun. Este último, no solo se encargo de destrozar (figuradamente, claro está) su instrumento en cada canción, sino que además dejó a los presentes en silencio por no menos de cinco minutos, cuando “echó” a sus compañeros y se hizo dueño del escenario. Golpeando cuanto objeto conformaba su batería, y sin dejar afuera unos novedosos platillos “digitales”; dejó bien en claro que Will Calhoun es baterista en Ingles.
Pareciera que para el vocalista Corey Glover no pasaron los años. Al menos su voz sigue estando al nivel de otrora, adaptándose a la balada Love rairs its ugly head, a la bailable Glamour boys o a la agitada Time´s up, como si de una sola canción se tratase.
Doug Wimbish por su parte, hacía lo que le daba la gana con el bajo. ¿Qué no hizo? Marcó junto a su compañero de los parches el ritmo de la banda, realizó un par de solos estupendos, y presento un tema nuevo donde además del bajo estaba a cargo de la parte vocal. Es verdad, no tenía una pedalera pequeña, aún así en determinado momento, me resulto sumamente novedoso escuchar sonar el bajo como si de trompetas se tratase.
Fue muy grato ver como estos experimentados músicos manejaban los tiempos y los climas, como complacían a los allí presentes con su repertorio. Por supuesto que no faltó Cult of personality, y también estuvo el estribillo de What´s your favorite color? mezclado con alguna otra canción. Nada le faltaba a la noche, pero como un regalito sobre el final de la velada, dejaron caer una versión (no cover) de Should i stay or should i go, de The Clash (por si alguien todavía no lo sabe).
Estoy seguro que este puñado de palabras mal enredadas, no logra transmitir lo que se vivió en el viejo Plaza, la noche del jueves 23 de agosto de 2007 (¡bueno sería!).
La otra certeza que tengo desde entonces, es que esa fue una de las mejores noches de música que Montevideo haya visto.
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