Posiblemente la Hermandad de los Hombres/Mujeres (Brotherhood of Men/Women) de la que habla John Lennon sea el instrumento de trabajo de muchas personas en tanto es una meta u objetivo en otras. En materia de creaciones artísticas, tal vez la diferencia radica en crear desde la cabeza o desde el corazón. También el abordaje de las ciencias puede hacerse de una u otra manera… y no hay que caer en la tontería de creer que allí donde hay una fórmula o una operación matemática “hay cabeza” y donde hay flores y mariposas “hay corazón”. Tomemos la música electrónica que cuenta con exponentes radicales en materia de utilización de los aparatos y por ejemplo se obtiene Photek, el grupo experimental de drum’n bass con un discurso musical que refleja método, comprensión, inteligencia… obras de arte inmaculadas en las que el uso de la computadora es ejercido casi como un ritual. Cuando escucho a Photek en “Form and Function” por ejemplo, queda en mi retina sensible la idea de que la ciencia más que el juego del arte está detrás del trabajo. La postura espiritual que se impone cuando escuchás ese disco es de seriedad y respeto; estás invitado a repasar la exquisitez de la calidad de sonido, la prolijidad de los enganches sin mezclarte con los posibles afectos de sus creadores: angustia, felicidad, drama están ausentes en el trabajo; incluso cuando los sonidos y palabras aluden a la depredación de los bosques (sigo hablando del mismo disco), se mantiene la neutralidad afectiva propia de cualquiera que trabaje desde la Forma/Función (como se titula el trabajo) tratando y logrando despojarse del contenido sensible-afectivo. |
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Mi amigo Sergio me invita a un toque en la Sala Zitarrosa, es una noche lluviosa y el toque no tuvo mayor difusión así que la sala no está llena… un científico tacuaremboense que ha trabajado en la NASA y que se llama Gonzalo Ferreira, el Gonza, ha traído invitados prestigiosos, Ed Wilcox y Zack Koums, músicos norteamericanos de calidad y los ha traído para compartir con nosotros - el público invitado- el juego de música que tenía para proponer. El centro de la propuesta es el Espacio, allí donde los planetas bonachones dibujan el espiral de la Vía Láctea: hay imágenes y sonidos obtenidos con sondas espaciales y sobre ese material el Gonza agrega su poesía y su música. No hay virtuosismo en su toque de guitarra, pero hay amor y se nota. Ufa! Amor!, bueno… pero la verdad es que es así mismo, el Gonza con gran sencillez que solamente el amor provee desarrolla su propuesta desde las ganas, corazón y vísceras que encontraron motivación en datos que la ciencia utiliza para continuar con el acopio de conocimientos que permitan comprender mejor el Universo y al Humano. Ed Wilkox toca en una batería con pocos tambores, el bombo parece ser el timbal acostado: por lo pronto es pequeño para ser bombo y hasta parece el instrumento de un niño… bueno, pero trasmitir acá las delicias del músico es imposible; sí es posible relatar que la entrega del artista se realizaba sin cortapisa; algunos virtuosos nacionales no hubieran querido tocar con el Gonza que no es un músico consumado pero estos tipos acompañaron la propuesta por su valor intrínsico: metabolizar el material científico en material de arte, o bien: capturar el arte propio incluido en el espacio más abarcador, ese que nos contiene exclusivamente. Zack Kouns desarrolló una propuesta vocal inspirado en imágenes del macrocosmos que me hizo recordar a “Mother” de Goldie… luego sacó de un saxo sonidos alucinantes; el mejor momento del toque: poemas de Idea Vilariño, las series de Mandelbroth proyectadas en la pantalla, Ed Wilkox produciendo sonoridades delicadas y convincentes de aquella batería rara y Zack Koums graficando notas saxofónicas complejas. En fin, aquel martes 14 de agosto fue muy grato, inspirador y amigable; aparte de lo interesante de las ideas del Gonza, había en toda la propuesta un canto al Universo y un cálido diálogo con el público que trasmitía amistad verdadera.
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