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La Renga en el Velódromo      

 

     
MONTEVIDEO 15 DE SETIEMBRE 2007    
       
Maxi Aulet      
       
TRUENOBARRO      
       

En un show precedido por la lluvia y el barro, TruenoTierra aterrizó finalmente en Montevideo. El gran número de concurrentes hizo la fuerza necesaria para que las gotas dejaran de caer faltando no más de dos horas para el comienzo del recital.

Una noche donde el sonido no estuvo a la altura de su anterior recital en estos lares (también en el Velódromo el 18 de setiembre del 2004), pero que confirmó que La Renga es hoy por hoy, la banda argentina que más gente mueve en nuestro país.

De todas formas es muy triste ver que lo peor de la noche no estuvo ni por el lado del agua y el barro, ni por el lado del sonido. Lo más feo es ver una y otra vez, lo diferente que se manejan los señores encargados de la seguridad en estos espectáculos en ambas márgenes del Plata. Parece que la premisa acá es que todos (los concurrentes) somos delincuentes, y como tales se nos trata. Todo comienza por el feo trato de la policía antes de acceder al recinto, que va desde el modo de hablar, hasta la inspección de billeteras sin autorización de los propietarios (por citar lo más leve). Y bueno, los “security” de detrás de las vallas merecerían un capítulo aparte. Mientras en la vecina orilla cuando retiran a alguien del público lo hacen abrazándolo y con cuidado de no golpearlo (esto lo afirmo porque lo he vivido muchas veces), aquí lo sacan a los tirones, y un vez que se paso la valla, se lo retira “muy amablemente” con un brazo cruzando el cuello. ¡Lamentable pero cierto!

Volviendo a lo artístico. Como siempre, Chizo, Tete y Tanque, dieron todo. Puede gustar o no lo que los rengos hacen, pero lo que no se discute es que lo que hacen, lo hacen bien. Que no inventaron nada, puede ser, pero es real que su sonido tiene estilo propio e inconfundible.
   
       
Quizás dentro de unos años el guitarrista y cantante de la banda, no pueda cantar más con la fuerza que lo hace, quizás, pero en este presente ruge cada canción como si fuera la última, transmitiendo el sentimiento que hay en las letras de la banda. Tete corrió por todo el escenario con el bajo a cuestas, cantando las canciones sin mas amplificación que su garganta. Tanque en el fondo, funcionaba como el motorcito de la banda, pero sin demasiado protagonismo, el cual levanto al final, a la hora de arrojar cerca de una docena de palos (de batería, obvio!) a los presentes. Como siempre a la orden y a cargo de los vientos de la banda, Chiflo y Manu. Este último se sacó las ganas de cantar y tocar la viola en “Entre la niebla”, tema de su autoría, que también fue incluido en TruenoTierra. Otra novedad respecto a la cuerda de vientos, es que en esta ocasión se vio ampliada a cuatro integrantes (lamento no poder dar los datos de los otros dos, sorry!).
   
       

Su última placa es doble. Consta de un disco con doce canciones con letra, y por ende “cantadas”, y otro disco con 5 canciones instrumentales. Mientras que el instrumental estuvo ausente, el otro lo tocaron prácticamente por completo. Tal vez no este al nivel de sus últimos tres discos de estudio, pero no deja de tener la firma de La Renga, y en directo tienen una fuerza impresionante. No se si alguien quedó insatisfecho con los temas que tocaron, pero seguro que no fue mi caso. Tocaron además una canción en homenaje a Pappo, y un “popurri”, que contenía varias composiciones de los primeros discos de la banda.

Me imagino que tampoco afecto mucho el set list a los argentinos, que en buen número se dieron cita en el Velódromo, y que pusieron colorido al entorno con una cantidad interesante de banderas.

Se puede decir que en líneas generales fue un buen espectáculo, que no fue acompañado por el mejor sonido posible. De todos modos, son de esas bandas que dan ganas de volver a verlas, porque lejos de cualquier síntoma de displicencia, son un grupo que deja todo en cada una de sus presentaciones.

Es evidente que disfrutan muchísimo tocar para su publico, y son agradecidos con este, como pocos. No hace falta más que ver al finalizar cada uno de sus conciertos, como se toman la  molestia de dar un apretón de manos a gran parte de quienes se ubiquen en las primeras filas.

Solo queda esperar que no pasen 3 años más, para verlos por estas tierras nuevamente.

   

 

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