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Aguant - Garde en el subte      
Marcos Ibarra      
       

“Mirá que son bravos los plásticos!”, me dicen algunos amigos cuando aluden a episodios que están ocurriendo en relación a nombramientos, concursos y discursos.  Ahora les contesto desde acá que sí, en verdad son/somos bravos, mismo. Sin embargo, entre la expresión de mis amigos y la mía veo una distancia importante, ya que en tanto ellos lo expresan como quien dice “¡cómo rompen los cocos!”, o bien, “¡cuánta majadería sin razón de ser!”, yo lo expreso desde el punto de vista de un posible artista plástico (que es de carne, como dice mi amigo Eduardo Espino) y el significado final es diferente.

Arranco con esto para notar la importancia de lo conceptual, de las sutilezas del lenguaje, de las circunstancias y lugares desde donde se habla. Y para que esta nota sea breve, sigo por acá: si serán bravos los plásticos que se mantienen fieles a la consigna de ser espejo de la sociedad y no ya en la obra, sino en el comportamiento social: “Divididos triunfaremos” es la consigna que se lee acá y allá y que quizás por ello testimoniamos nosotros, los llamados artistas plásticos.
En fin, voy al Subte a ver el resultado de la premiación al Salón Municipal de Artes Visuales 2007 en el marco del Encuentro Regional de Arte (¡puf! algo serio mismo). Una sensación de vacío y desolación me invaden en aquel nicho gigante, frío y sin concurrencia; excepto yo, solamente hay guardianes aburridos (y numerosos) y hablo de un viernes de tardecita... Lo que veo no me desagrada y por momentos me gusta, pero busco y busco un poco de color, de dibujo, de pintura… En fin, de la veta de producción de arte nacional que me consta, siempre ha estado generando dibujantes, pintores y en general, artistas que eligen el plano y las técnicas más conocidas para expresarse; esto es así de la misma manera que el cerro Batoví tiene forma de pecho de mujer y no de Fujiyama; esto es así tanto como que la Cañada de los Cuervos no es igual al Cañón del Colorado.
Pero aparte de unos excelentes tapices de carácter realista y unos divertimentos escultóricos de pequeño formato que todos hemos hecho en nuestros talleres utilizando objetos de deshecho y cuando estamos embolados, solamente encontré arte que estaría en cierta línea conceptual  y que me parece grandioso que esté, pero no como propuesta única. En una pared y ocupando bastante espacio, una proyección que venía de un foco donde había un comando - desde donde se podía hacer no sé qué -,  tal vez sea porque tengo vicios de taller, que la imagen proyectada me pareció aburrida;  ya desde ahí me surgieron ganas de no seguirle el rollo al tipo que se colgó con la computación y se largó por ese lado… En fin, esa pared me daba la pauta de los diferentes intereses y de la necesidad que todos esos intereses estén representados, cosa que no estaba pasando allí. No me molestó, pero me sentí excluido y  ya  no como artista (a lo que estoy acostumbrado y hasta satisfecho de tan digna exclusión), sino como espectador. Pero lo que me calentó para decirlo sin vueltas, fue una especie de declaración estampada en una pared que revelaba la cola de paja que había tras una muestra pobre hasta para la élite conceptualista, que se propone como lo selecto del arte nacional cuando queda excluida claramente la mayoría mayor de las propuestas en las que se trabaja en los talleres y que imagino se habrán presentado, (¿se habrán presentado?). Se transcribe abajo la leyenda a la que aludo para que cada uno entienda lo suyo. Por mi parte, la siento como quien necesita explicitar razones que la realidad expuesta en aquella sala no logra sostener por sí sola. La leyenda en cuestión está firmada por Santiago Tavella (sí, el mismo que a veces es cantante en el Cuarteto de Nos) que resulta ser el Curador Asociado, según se nos explica en los documentos de la IMM. Acaso es mi fecunda ignorancia, pero mentiría si no dijera que no sé cómo se llega a curador de museo y que sería interesante que se explicara públicamente cómo se hace y si pagamos por ello y cuánto. Para afirmar mi ignorancia uruguayeril, puedo confesar que juntando todos los conceptos vividos y como para estar a la altura de las circunstancias, la muestra me parece una mirada desde otro mundo, no el nuestro de acá, este pobretón mundo nuestro de dibujos borroneados, graffittis, óleos pedorros y acuarelas malditas que quedan mirando con la boca abierta al arte invitado exclusivo a la fiesta, un arte de gente inteligente que se expresa de maneras conceptuales, casi como decir respiran otro aire y sus cacas no huelen a bastidor de palo.
Otra decepción importante, porque el mundo de los plásticos es una aldea, pero de las pocas aldeas que nos han dado una impronta identificatoria que es la que avala que los plásticos sean bravos y se calienten y puteen cuando las roscas excluyen a unos u otros en un claro ejercicio de las formas de censura; roscas que interesa mencionar, incluyen varios actores que no son artistas. Cuando hay censura hay calentura, lo digo solamente por jugar con rimas, pero muy en el fondo que nunca es profundo, es cierto.

Subte Municipal, dirección: Subsuelo Plaza Fabini - 18 de Julio y Julio Herrera y Obes

Intendencia Municipal de Montevideo Departamento de Cultura

Salón Municipal de Artes Visuales 2007 en el marco del Encuentro Regional de Arte
Artistas seleccionados
Fernando Alvarez Cozzi / Paula Delgado / Gaspar González / Brian Mackern / Fabio Pérez Soares de Lima / Gerardo Podhajny / Felipe Ridao / Jorge Sosa / Diego Velazco / Martín Vergés Rilla /
Jurado de selección: Cecilia Brunson (Chile)/ Eva Grinstein (Argentina)/ Alicia Haber (Uruguay)
A este Jurado se le sumará para la posterior premiación honorífica José Luis Brea (España) / Gerardo Mosquera (Cuba) Santiago Tavella Curador Asociado Ana Knobel Gestión del proyecto "Se supone que una pintura, una escultura, una instalación o lo que sea que vemos en una sala de arte no entra dentro del concepto intervención, tal vez porque partimos de la base de que una caja blanca, como el subte en este caso, es un espacio neutro y puro que no contamina a la citada obra. Esta ilusión es eso, una ilusión, dado que un espacio como el del Subte, lleva consigo una carga de significados, tanto desde el punto de vista del lenguaje arquitectónico como de las historias que en él tuvieron lugar, elementos que van a interactuar con los propuestos por la obra. Visto desde ese punto de vista cualquier obra presentada en cualquier espacio va a ser siempre una intervención."

Vale la pena leer también la Entrevista a Ricardo “Mono” Cohen (Rocambole),  ya que ambos autores compartes una serie de conceptos, que han sido vertidos en distintos momentos, lugares – incluso en distintas orillas del Plata -, sin conocerse ni leerse.

   

 

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