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Si no estamos, ¿será que no existimos?      
Pulga Pavlovich      
       

Tal vez peque de ingenuo, pero habitualmente me pregunto si son los medios masivos de comunicación los que marcan la agenda o si, en cambio, a éstos les es marcada la agenda que vemos/escuchamos/leemos a diario en los diversos formatos de informativo o programas periodísticos.

Amén del extenso reinado de las páginas policiales en nuestros noticieros (lo cual nos lleva a pensar si es la sensación de inseguridad la que llevó a esto o si esa misma sensación de inseguridad es provocada por esto mismo, correlato policial del siguiente problema filosófico: ¿la realidad es algo puro, neutro y exterior a nosotros?, ¿o nosotros somos parte activa y determinante en la creación de nuestra realidad? Debo admitir que me seduce mucho más esta última opción), uno puede observar con tranquilidad un solo informativo, pues en los demás reiterarán, con mínimas variantes lo allí vertido. O puede en cambio leer un par de diarios y evitarse así los informativos matutinos radiales que se nutren de aquellos. En el caso de la tv, hasta da la sensación – debería decir en realidad mi sensación, única e intransferible, más allá de que vos y yo la podamos compartir – de que acá no pasa nada.

Pregunto: ¿es cierto que acá no pasa nada? Está bien, no tenemos por estos lares – aún –  estudiantes que, metralleta en mano, salgan a balear todo un liceo; también carecemos de nuestro Kosovo o Bagdad particular – y gracias a ellos obtenemos una pequeña satisfacción por estar alojados en el culo del mundo –; encima nuestro jet set, que ahora luce muy bien en la tapa de Caras Uruguay, está liderado por Martín Sarthou y Eunice Castro, o el negro Rada y su niña. Todo eso parece ser cierto y, sin embargo, me sigo preguntando si acá no está pasando nada que nos involucre. ¿O será que hay cosas que pasan, pero no llegan a pasar por no estar en la tele?
   
       

A ver. Hace un par de domingos se llevó a cabo la consulta popular para elegir qué obras queremos que se lleven adelante en nuestra zona. ¿Había alguna forma de enterarse los detalles de esto sin arrimarse personalmente a locales comunales de Montevideo? Es cierto, esta modalidad de presupuesto participativo no nos convierte todavía en el modelo más profundo de democracia, y el manejo de los presupuestos destinados a ello (parece que hacer cualquier murito o arreglar cualquier plaza no baja de los tres millones de mangos, un afano…) no me huele a rosas frescas, pero aún así creo que es un pasito adelante. Es decir, creo seriamente que con esto estamos más cerca de decidir nosotros mismos qué rumbos queremos que la sociedad tome, aún sea en una pequeñita porción. Habría que agradecer a la Corte Electoral, que se mandó la terrajada de no prestar las urnas, así al menos la consulta tuvo un poquito más de prensa. ¿Será que esto tiene real y efectivamente menos importancia que los últimos accidentes automovilísticos de la Ruta 1 o de la Rambla?

A ver, II. Más allá de la ley de educación y la extraña movida de las ocupaciones liceales – extraña por el momento, no por ser viejos recursos partidarios de bajada de línea para remover el avispero –, desde el año pasado se está llevando a cabo una reformulación de los programas de ciclo básico y bachillerato. ¿Hay forma de enterarse en qué consiste esto si uno no se arrima a las instituciones liceales? Para ofrecer un pequeño detalle nada más, ya no existe el examen obligatorio (a no ser en el último año, donde la reformulación aun no se aplica, el Consejo tuvo el buen tino a este respecto de arrancar en 2006 con el primer año de cada ciclo, en 2007 con el segundo y el año que viene se aplicará en los últimos años). Los estudiantes tienen la posibilidad de exonerar todas las materias, a través de dos pruebas parciales y también de su rendimiento a lo largo del año. Con esto, tal vez logremos eliminar la excusa corriente que rezaba aproximadamente así: “¿Para qué voy a estudiar ahora si después igual tengo que dar el examen?”. Tal vez, si hay suerte y si otras políticas culturales acompañan estos gestos, podamos lograr que los muchachos estudien en serio. Pregunto: ¿será que Botnia está mucho más cerca de nuestra vida que esto?
   
       

A ver, III. Desde el año pasado, el Ministerio de Educación y Cultura ofrece la posibilidad de participar en algo denominado “Fondos Concursables”. ¿Hay forma de conocer detalles de esto sin acercarse de alguna forma al MEC? Debo admitir que no sé demasiado al respecto y que he escuchado quejas varias respecto a  su no muy buen funcionamiento. Más allá de esto, la idea es destinar una serie de recursos a proyectos culturales de diversas áreas y tamaños para que puedan ser emprendidos. Sabido está que el consumo cultural medido en dinero no parece ser gran cosa en nuestro país, y que cuesta sangre, sudor y lágrimas llevar un proyecto adelante y no perder parte de tu patrimonio en ello.  Funcione bien, mal o regular, parece ser una instancia en principio interesante, y de la cual todo agente cultural (artista, artesano, autor, actor y todos los demás) debería estar más que informado. ¿Será que al encuentro entre dos cadáveres políticos:(1) como Batlle y Lamorte lo debemos tener mucho más presente que a esto?

Espero que no se me malentienda. No quiero decir que Botnia o revivir cadáveres políticos sean hechos insignificantes (con los accidentes me pasa otra cosa, pero debe ser personal, ya que no logro considerarlos noticia). Y lo mismo pasa con los canguros que murieron en el zoológico, la existencia dirigencial del Peluca Valdés (cosa que bien podría ser materia de otra columna), las elecciones presidenciales argentinas o el triunfo de Luis Suárez como jugador en Holanda. Sostengo que hay cosas que, como un mínimo muy mínimo, tienen el mismo relacionamiento con nuestra vida y que carecen de presencia en los medios. Además de lo mencionado, podría nombrar las actividades de extensión que lleva adelante la Universidad – que seguramente deberían ser más –, el reciclaje de la basura no húmeda en las bolsitas naranja, el (mal) funcionamiento de servicios públicos, como muchas áreas municipales, estatales o el transporte público… En lo personal, me afectan más estas últimas cosas que las primeras. Concedo que a otros pueda afectarles de igual manera o menos que lo que está en la palestra mediática habitualmente y por ello pido algo así como igualdad, no mucho más.

Nos hemos dedicado nada más que a mencionar qué es lo que está en lo medios, ya que parece ser que este estar delimita el ser. En consonancia con ello, no voy a dejar de lado que se tratan cosas que sí nos afectan a todos, como el IRPF, la ley sobre salud reproductiva o la inflación. Es nuestra intención decir algo sobre el tratamiento que se brinda a lo que sí existe para los medios de comunicación, cosa que queda pendiente para un próximo espacio.

   
       
(1) Este raro encuentro entre nuestro ex presidente (Jorge Batlle Ibáñez), que dejó al Partido Colorado con la menor cantidad de votos de su historia  y el presidente de la Unión Cívica (Aldo Lamorte), que a esta altura tiene menos votos que el PT, tuvo varios minutos de informativo, lo que permitió la crítica a la Reforma Impositiva, a Danilo Astori y al gobierno en general. En otro contexto, esto podría haber ameritado una burla general, pero parece que ahora los periodistas admiran la última gestión presidencial y los aportes que ha hecho la Unión Cívica a nuestra vida política
   
       

 

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