¡Treinta años! Si, si, y los tipos como si nada. A las nueve y cuarto de la noche, en ese sábado digno del mejor invierno, salen los dos vestidos completamente de negro. Cuando el fuerte aplauso que los recibe todavía no se ha callado, comienza a proyectarse en la pantalla ubicada al fondo del escenario, los saludos de varias personalidades que nos hablan del aguante que hay que tener para soportarse 30 años. Ahí desfilan el “Pepe” Guerra, Julia Moller, Mauricio Ubal, León Gieco, Rubén Rada, Jorge Esmoris, Eduardo Galeano, Jorge Cabrera y alguno más. Los homenajeados obviamente se ubican al frente, de un escenario que está surtido de instrumentos. A lo largo del concierto van a ser acompañados por contrabajo, bajo, percusiones varias, bandoneón, acordeón, flauta, violín, guitarra eléctrica y ¿clarinete? (al menos eso parecía).
El excelente recital (según el manual de estilo no se debe “valorar”, pero es que fue excelente!!!) estuvo dividido en 2 partes; la primera duró una hora y dos la segunda.
Si la memoria no me juega una mala pasada, abrieron con “Cuando cante el gallo azul”, que fue solo la primera de una cantidad impresionante de clásicos. Así pasaron temas tan grabados en el colectivo uruguayo como “Comparsa silenciosa”, “Canción del tengo no tengo”, “Rambla sur”, “Coplas del fogón”, “Pobre Joaquín” y tantas otras. Está claro que en 3 horas de música podían tocar alguna canción que otra.
Es muy grato ver, que si bien no hay duda que la dupla es con los temas estilo “canto popular” donde se siente más cómoda, se despliegan a la perfección con los tangos, las milongas, candombes. Realmente da gusto ver que la música es una sola y que cualquier frontera de géneros queda chica.
También me parecieron muy atinados los invitados a cantar y los arreglos que sufrieron los temas para resaltar la presencia de los mismos. Son especialmente destacables las participaciones de Tabaré Rivero, líder de La Tabaré, y “El Chole”, cantante de La Abuela Coca. ¿Por qué? Por el hecho de que las canciones cambian. No son simplemente invitados que se limitan a cantar los himnos de Larbanois – Carrero como ellos los cantan, si no ¿cuál sería la novedad? Le ponen su toque, sal a gusto. Tabaré adornó con la fuerza de su voz la canción “Ocho letras”, que quedó como hecha a su medida.
El Chole por su parte, interpretó “¡Ay! Quien pudiera”, imprimiéndole realmente un sello tan personal, que el tema parecía estar compuesto por el. Fue ese también, el momento elegido para presentar a los músicos, que a medida que iban siendo nombrados, descolgaban algún solo con sus respectivos instrumentos.
El concierto completo en sí, fue muy emotivo, pero el cierre, fue realmente el clímax. Con todos quienes habían participado del espectáculo sobre el escenario, y acompañados por el 99% de los presentes, cantaron “A Don José”.
No había nada para achacar. Más de tres horas de show, con un sonido realmente bueno. Una lista de temas tan amplia que no admitía quejas.
Yo tuve la suerte de presenciar en su momento el recital del 25 aniversario, y sinceramente, este último, “se lo comió en dos panes”. Es más, de todas las oportunidades que he tenido de ver al cumpleañero dúo, esta fue sin lugar a dudas, la mejor. |
|
 |
|