¡Albricias! Otro año bisiesto, es decir de siestas dobles. ¡Pensar que hay gente supersticiosa que dice que los bisiestos son años de mala suerte! Yo que soy un poquín supersticiosa aunque más desde un punto de vista new age, prefiero enterarme que la suma del año 2+0+0+8=10 es decir =1, número mágico, dador de oportunidades, el UNO= ¡¡lo máximo!! Así que me apronto para vivir un año extraordinario. Yo soy la enamorada del arte, me pasé un enero encantador yendo a conciertos, al cine, al teatro, a exposiciones… ah! Cuánta cosa! Me acuerdo de no hace mucho cuando lo único en verano era ir a la playa, enero era un mes muerto en materia de espectáculos. Aparte de mi recorrida esteña con Delia Psico, en la cual en Manantiales nos arrimamos hasta el museo precioso que tiene instalado y en proceso de crecimiento este chico tan bien cotizado en la bolsa del arte mundial (el Nº 1 en realidad… el que cotiza más caro hoy día… y es uruguayo!), Pablo Atchugarry, donde vimos esas fabulosas esculturas en mármol de Carrara, y esas otras del Toto Podestá con todo el carácter del hierro y en una de las cuales graciosamente un hornero hizo su nido, como diciendo, dále, escultura, árbol, todo encaja! Y unas fotos maravillosas de Ferrucho Mussitelli, el pionero del cine nacional… Aparte, decía, fui al delicioso ciclo de Cinemateca en donde se exhibían los 10 mejores filmes del festival 2007 y tuve la satisfacción de sentir que el mejor de los 10 era un film uruguayo, El Baño del Papa, ¡qué maravilla por Dios! En Lapataia fuimos a visitar a Leti D’Aremberg y de paso al festival de jazz que arrancó con ese espantoso accidente, por suerte the show must go on primó y como el mejor homenaje a los músicos fallecidos, el festival se hizo con gran éxito y sublime nivel; cerró Dave Holland, un veterano divino que tocó con su quinteto un jazz de altísimo nivel, poco ruido y mucho sonido maravilloso. El Solís y El Niño Argentino, ¡qué estupenda obra! Recogiendo las mejores tradiciones de José Hernández, una obra en verso puro, con rima consonante, para reírse y para llorar también, ¡qué mirada la de este hombre Mauricio Kartún! Lo que es ser artista de veras, ché. De allí nos fuimos al barcito de enfrente donde nos atendieron como diosas que somos y donde el exprimido de naranja es eso, ¡exprimido de naranja! ¡En el MAPI hay que ver las cosas que hay! ¡Y esto y aquello y lo demás! Qué lindo arrancar el año con los pies remojados en tanto arte bien hecho, tantos lugares a los que ir y tener el privilegio de ser recibidas con maravillas.¡Ah 2008! ¡En mi solapa te abrocho! |
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