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House M.D.
(Medical Diagnostic) |
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| Pulga Pavlovich |
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Todas lo quieren. Todos queremos ser como él (aunque nos de miedo) |
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Antes que cualquier otra cosa, una advertencia: no van a encontrar aquí ningún detalle técnico en lo que respecta a lo cinematográfico, ya que de eso sé más o menos lo mismo que Vázquez Melo de predicciones meteorológicas, o que el Caballo De los Santos de pasarle la pelota a sus compañeritos.
No sé si han visto esta serie televisiva, que Canal 4 supo emitir los sábados a la noche, que está en Universal vía cable los jueves y que Fox también supo emitir, aunque no sé si aun continúa haciéndolo. Si no lo han hecho, la sugerencia es que lo hagan, a no ser que corran el riesgo de perderse algún capítulo viejo de Tinelli o algún momento de “La noticia y su contexto”, que se emite por canal 5 – que tiene un nombre nuevo que no me acuerdo, capaz que con el programa pasa lo mismo – de 0:00 a 24:00, con breves interrupciones de programas de la BBC (1).
Muy esquemáticamente, podríamos presentarla como una serie médica, en la cual el personaje principal se dedica a una de las tareas más difíciles que los matasanos tienen en estos días: llegar a un diagnóstico claro en casos complicados. Podríamos decir que a partir de allí surgen aristas que rozan la relación médico-paciente, se vislumbran los extraños vericuetos que se presentan en las relaciones laborales y, casi obviamente, se nos muestran los vínculos afectivos sin los cuales ninguna serial televisiva podría funcionar de forma adecuada.
Pero es bastante más que eso. Evidentemente, el personaje encarnado por el británico Hugh Laurie está inspirado en los grandes detectives de la literatura, a lo cual se le suma una cruza con médico misántropo (2) que hace de Gregory House un individuo más que especial.
Varias pistas nos indicarían cierto parentesco con el magnífico Sherlock Holmes que Sir Arthur Conan Doyle supo describirnos; las anotamos en un orden que tal vez, caprichosamente, podríamos designar de menor a mayor:
- La puerta de casa de House está numerada con el 221B, mismo número de puerta que Holmes tenía en Baker Street.
- Sobre el final de la segunda temporada, House es baleado por un individuo apellidado Moriarty, mismo nombre del enemigo de Holmes, quien incluso le había dado muerte, hasta que se da el “arrepentimiento” de Conan Doyle y la consecuente “resurrección” del detective.
- Ambos poseen un profundo rechazo por el aburrimiento, al cual cortan de cuajo con cierta afición a las drogas cuando no se presenta ningún caso lo suficientemente desafiante.
- Ambos avanzan, por lo general, a través del método deductivo, aunque no desprecian la inducción o la recolección de datos a través de trabajos de campo. También ambos, casi de manera hobbesiana, creen en una naturaleza que nos hace actuar uniformemente, de forma que podemos predecir buena parte de los movimientos humanos.
En tanto Sherlock Holmes tenía como amigo-asistente al recordado Dr. Watson, House tiene como único amigo al Dr. James Wilson, que suele aconsejarlo de la misma manera en que lo hacía Watson a Holmes. |
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A su vez, podemos notar como una diferencia importante que Sherlock realizaba la mayor parte de su tarea solo, en tanto House cuenta con un equipo de trabajo sin el cual le resulta muy difícil trabajar – cosa que se nota en los primeros capítulos de la cuarta temporada, que en estos momentos está emitiendo Universal.
Está escrito por allí, y lo he podido notar conversando con aquellos televidentes que siguen la serie, que este doctor gruñón, poco y nada expresivo en sus sentimientos, directo y grosero a la hora de decir verdades, es amado por las féminas y admirado por los hombres. Eso hace que me pregunte, ¿qué es lo que hace que admiremos al Dr. Gregory House?
Su mal carácter y su impronta antisocial no deberían serlo, pues al menos no es lo que se suele admirar de aquellos mortales que no salimos en televisión. Claro, dicha personalidad puede ser redimida o atenuada en cierto sentido por la invalidez que posee House: el tipo tiene una renguera permanente (3), debido a un infarto muscular en su pierna derecha a consecuencia de un aneurisma mal diagnosticado. Esta renguera tiene asociado un dolor crónico, que House suele pelear con Vicodin, droga de la cual se vuelve dependiente. Es interesante como la serie plantea esta adicción, ya que no resulta del todo claro – al menos a mis ojos y entendimiento – cuándo el acercamiento al Vicodin se da por la presencia del dolor o cuándo la búsqueda de la pastilla pasa a ser un acto reflejo. En todo caso, sí resulta claro que su dependencia va in crescendo con el transcurrir de las temporadas, teniendo su pico en la tercera temporada, en medio de un enfrentamiento que House tiene con un detective policial que había sido destratado por aquel en tanto paciente de clínica.
¿Será entonces esa forma de destratar a la gente? Si bien a nadie le gusta ser destratado, esta opción me seduce más. ¿Quién no estuvo tentado – si en algún momento trabajó en atención al público – de decirle a la gente lo que creemos que ésta merece? O, traspasado a otro ámbito, ¿quién no estuvo a punto de insultar al gordito con mochila pegada a la espalda que ocupa todo el pasillo del bondi? Por pudor, por el peso del superyó freudiano (4) o simplemente por temor a enfrentarnos con la sociedad solemos dejar estas tentaciones de lado, pero que están… están.
De la mano de esta misma característica llega otro detalle interesante: la peculiar forma que House tiene de defender sus ideas. Es capaz de desplegar todo un arsenal de astucia, ironía y acidez que suele terminar ridiculizando y agrediendo al rival. Claro, suele tener un respaldo importante, que no solemos tener quien queremos estar en ese lugar: los hechos suelen confirmar sus hipótesis. A consecuencia de ello, podemos extraer otra característica de su personalidad: es, sin lugar a dudas, un individuo soberbio y orgulloso, pero con las espaldas lo suficientemente anchas como para sostener dichas características. A su vez, esto le da la capacidad de enfrentarse a quien sea, y no sólo a su equipo médico – formado democráticamente por el negro (¿debo decir afroamericano?) Foreman, el rubio australiano y carilindo Chase y la deliciosa (en todo sentido) Cameron. Éste, en última instancia, está subordinado a él; pero House también se enfrenta a los pacientes, quienes, dada la relación de poder, solemos estar debajo de los médicos. Y también se enfrenta con sus colegas, su jefa – la relación que mantiene con la Dra. Cuddy, directora del hospital es maravillosa, van del piropo al insulto en medio de reproches y gestos de admiración – y también con ciertos mecenas del hospital, que piensan en una relación directamente proporcional entre el grado de inversión que realizan y el poder que allí ejercen. |
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En pos de no aburrirlos, porque podría seguir y tal vez esto merezca una segunda parte, sólo un detalle final, proveniente de mi condición de perteneciente al género masculino: House es hosco y solitario, lo cual no debe ser agradable. Pero el tipo se dio el ¿gusto? de rechazar a su ex, aparentemente de la cual estaba enamorado, por entender que ella no iba a ser feliz a su lado. Lo hizo también con alguna paciente y… ¡¡¡¡llegó a hacerlo con Cameron (Dios le da pan al que no tiene tuco)!!!! En este caso, por razones menos samaritanas que la anterior, pues consideraba a esta chica como enamoradiza de los desvalidos (5). ¿Fue protegerse a sí mismo siguiendo el precepto de un pequeño dolor para no pasar uno mayor o simplemente formó parte de su indiferencia? Si sos capaz de animarte a responder eso, estás tan mal como yo y te colgás viendo House M.D. cada vez que podés…
- Alabado sea quien tomó la sana decisión de traer esos programas, aunque bastante poca difusión tienen los días y horarios en que los podemos ver. Al menos, hace que no extrañemos “El sello de hoy”. Lamentablemente, este espacio no es auspiciado por la Academia de Filatelia del Uruguay.
- El misántropo es una especie contradictoria: es aquel ser humano que siente fobia y/o desprecio por los demás seres humanos. En última instancia, es un individuo que tiene esos sentimientos también sobre sí mismo, o que se siente lo suficientemente distinto como para quedar fuera de la categoría, sea por arriba o por abajo de la misma.
- Esta renguera – y también el dolor – desaparece temporalmente a través del suministro de una droga llamada ketamina. No queda claro si House elige el dolor y su adicción al Vicodin (analgésico ultra-potente) o si tanto el dolor como la renguera reaparecen como se habían ido.
- Muy esquemáticamente, en su segunda tópica Freud divide el aparato psíquico en tres instancia: ello (principio del placer), yo (principio de realidad) y superyó (principio moral, que hace pesar las exigencias del entorno sobre nuestros deseos)
- Vale recordar que Cameron estuvo casada con un enfermo terminal de cáncer; y se casó conociendo dicha situación
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