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Rubia hot en la Moza |
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| El Zorro |
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Qué hermosas son las playas de Rocha, pero qué fría que es el agua… ¡qué lo parió! Estar echado en esas arenas blancas lagarteando, sintiendo el sol del mediodía penetrar hasta las mismas neuronas, arrastrase hasta la orilla, tocar el agua con el dedo gordo del pie, y sentir ese colapso que se crea a causa de la maldita sensación térmica transformada en hipotermia. A veces uno piensa en esos momentos de locura, ¿por qué es tan fría el agua de Rocha? ¿Y si inventamos un sum gigante que por lo menos la entibie? Pasan tantas pavadas por la cabeza de uno en esos momentos de fermentación, que no hay nada mejor para bajar a tierra que ir caminando hasta el boliche que esté en La Moza y pegar esa rubia bien frapé, ¡pero está lejos! ¿Y qué importa? hacemos como aquella propaganda de Teem: papitas saladas, bien crocantes, y cuando llegue me tomo dos al hilo; la caminata son como dos kilómetros a puro rayo ultra violento, en un desierto de arena con mucha gente y agua muy fría, pero la meta vale la pena; ¡qué difícil es conseguir asado en santa teresa! ¡y tomates, y ni hablar del hielo!; uhhhh… una gata haciendo toples, jeje, ¡whisky! Hacer esas largas colas para entrar en el supermercado, y ni hablar de las colas que hay que hacer para garpar, pensar que uno viene a descansar y termina estresado. Pero esta vez no lo lograrán, no les voy a dar pelota, me voy a tomar las vacaciones con soda; ya falta menos, casi la mitad del camino, me siento deshidratado, ¡Ay, cuando agarre esa rubia!. |
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Voy a aprovechar el largo camino que me queda para hacer un repaso por los lugares que he visitado en este verano: estuve achicando unos días en Antoniópolis. Para los que no conocen, es uno de los balnearios que está entre la Paloma y la Pedrera; es un lugar muy familiar donde se ve una colaless cada muerte de Obispo, donde también el agua es muy fría; la movida nocturna se encuentra en la Aguada, a un par de kilómetros por la rambla, donde se amontonan como tres boliches distintos. Yo te puedo contar cómo es el que presencié en carne propia, se llama Pogo y es una verdadera mierda, para que te hagas una idea, son como cuatro pistas con distintos estilos musicales, y obvio que después de dar una vuelta y hacer el reconocimiento del terreno, planté bandera en la pista de rock. Lo más parecido a un cumpleaños de quince, la música pelotuda que estaban pasando me estaba volviendo loco, el hombre verde estaba tratando de ganar la pulseada, pero yo era conciente de que no daba, y le gané. A eso de las seis de la matina finamente me invitaron a retirarme, cuando por los parlantes de esa trucha pista de rock comenzó a sonar al unísono aquel viejo himno de Las Primas: saca la mano Antonio que mama esta en la cocina. Orrait, agaragou; lugar recomendado para la tercera edad con ganas de estar tranquilo, y zona especial para que aterrice el meteorito Apophis. |
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La Pedrera está hasta las bolas, yo no sé donde se mete tanta gente. La playa no la probé, al menos este año, ya que el día no estaba muy apto para hacer playa, pero me imagino que el agua también es muy fría. Paramos a almorzar en un boliche que se llama Perillan, está ubicado en la rambla, tiene la mejor vista de todos los boliches que hay, comés mirando el horizonte acuático. Yo iba con la cabeza puesta en esa milanga en dos panes, pero lamentablemente no había, la carta era muy escasa, y no tenían mas de diez platos, de los cuales nueve eran muy raros: mucho fruto de mar y todas esas yerbas, además los precios eran muy elevados, (está bien negro, si querés pagar poco tenés que ir a comer a un carrito de chorizos, cosa que hice y disfruté mucho). Los que me acompañaban pidieron de esos platos raros y no me perdí la oportunidad de probarlos. Me miraban con cara de asesinos, ya que además de salir un huevo, las porciones eran muy pequeñas. A pesar de todo les puedo decir que estaba muy bueno todo, se ve que el chef sabe y sabe. Luego de liquidar ese chivito al pan con fritas en el carro de chorizos (porque las milangas eran de carne picada, vaya uno a saber de qué animal) nos encajamos unos helados de Popi, muy recomendados para los bajones. |
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Si te querés sentir una persona con glamour, te sobra la guiíta, y querés ver colaless hasta debajo de las piedras, no lo dudes, Punta del Diablo es tu lugar.
Un ranchito para dos personas a dos kilómetros de la playa (cuya agua también es muy fría) está saliendo arriba de los 40 dólares diarios. Parece mentira, yo me acuerdo que hace unos años pagamos un rancho a dos cuadras del agua para diez personas sólo 400 pesos por día. La onda era otra, la gente era genchi, los artesanos eran artesanos y sus puestos no eran puestos, eran trapos. Me sigo preguntando qué será de la vida de wiston y sus secuaces. La movida nocturna sigue siendo en la misma zona, aunque ahora hay boliches nuevos con músicas raras. Tenemos a Bitácora (After fire), un nombre muy terraja que le pusieron después de ser arrasado por los incendios de hace un par de años. Pasé por la puerta y nunca entré, seguí de largo para El Clú, que es lo único que nos queda del viejo Punta del Diablo. La única cagada es que me sacaron la mesa de ping pong; recuerdo que me pasaba horas peloteando totalmente alcoholizado, entre los pedos que nos agarrábamos y la poca luz que había, pegarle a esa pelotita era complicado… Para no perder la costumbre una banda sonando en vivo desde el balcón (Pasados de rosca) que sonaba bastante bien. De la movida playera qué te puedo contar, La Viuda es una playa de levante, donde las nenas van maquilladas, perfumadas, y llevan sus glúteos al aire sin ningún tipo de drama, un lugar recomendado para veinteañeros con las hormonas a full y para viejos verdes que quieran hacerse un poco el bocho. |
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No sé si se han percatado que esta vez logré mi objetivo de no calentarme. Es que vine a Rocha a desestresarme un poco, además después de viejo, se viene un zorrito y uno tiene que acostumbrarse a no decir disparates, aunque la vida esté basada en mentiras y puteadas.
Por suerte el camino se me hizo corto y pude llegar al boliche de La Moza a tomarme esa rubia, ¡ay, cuando la agarre! con la sed que tengo, ya es hora de abrir esas papitas saladas. Las voy a comer acá, no voy a ir a la sombra, así disfruto aún más de ese liquido frío bajando por mi garganta.
- Dame una Patricia bien frapé, - sabés que no están muy frías…, - ¿cómo que no están muy frías? A ver, pasame una… ¡pero esto esta caliente, papá!, - y si… es lo que hay, valor, - Ah, bueeehh, ¿y cuánto duele? – 80 pei, ¿te la destapo? – loco, me caminé dos kilómetros al rayo del sol para tomarme una Patricia geladinha, ¿y me venís con esta pavada? ¿qué estás buscando, la puta que te parió?, ¿que querés, que te meta esa botella en el culo hijo de mil putas? aidonmiliving booo, ¿sabes lo qué? agarrá todas las cervezas que tenés y metételas de a una en el orto, comé carne por popa, catador de sables, - ¿pero qué andas buscando? ¿que te mande al calabozo? – ¡en el calabozo estuve ayer con tu jermu!, ¡sorete!
Y me tuve que ir chiflando bajito, con terrible calentura, y de la sed que tenía ni te hablo porque te lo debes estar imaginando a esta altura.
Veranee en Santa teresa, seguro no se va a arrepentir. Si te gusta la pesca, cagaste, no sale nada; si te gusta comer asado, andá a comprarlo a La Coronilla; los tomates y el hielo nunca pintan; si querés comer, comprate unas flautas y fiambre que eso seguro hay; y si querés tomar una cerveza bien caliente, no dejes de visitar el parador que hay en La Moza. |
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