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Los Discos del Abuelo

David Bowie

THE RISE AND FALL OF ZIGGY STARDUST
& THE SPIDERS FROM MARS (1972)

   

Pablo Martín Cerone (Desde Mar del Plata)

     
       
       

David Bowie siempre fue mucho más que un mero músico de rock. (De hecho, el rock siempre fue más una actitud que un estilo musical). Bowie es actor, mimo, artista plástico, mecenas... y también es músico. Y esa amplitud de miras siempre se reflejó en una idea de su arte que va mucho más allá de grabar un disco y salir de gira a tocar sus canciones. Para Bowie, la música es parte de un todo que incluye también el arte de tapa, el vestuario y los decorados de las presentaciones en vivo, los videos... Para el Bowie de los años '70, esa totalidad era expresión de un concepto. Y como esos actores que para interpretar a un asesino necesitan conocer asesinos reales, el bueno de David necesitaba que cada nuevo concepto se hiciera carne en él: ser el concepto.
Alrededor de 1972-1974, se produjo el auge del glam-rock (glam por glamour). Artistas como Lou Reed de la época de "Transformer" y su himno travestido Walking on the wild side, o el Marc Bolan de T-Rex, o el Freddy Mercury de Queen, recuperaron para el rock la facultad de escandalizar al ciudadano medio. La forma de hacerlo fue apelar a una imagen casi hermafrodita, pansexual: digo pansexual porque la actitud era desafiar la rigidez de las definiciones de los géneros, más que autoencasillarse en etiquetas como heterosexualidad u homosexualidad o bisexualidad (1).

Bowie y su banda ya habían tocado algunas de las nuevas canciones durante la gira de presentación del disco previo, otra maravilla de los años '70 llamada "Hunky Dory". Fue durante esa gira que se le ocurrió el concepto o idea fuerza: una banda marciana de rock and roll, liderada por un glamoroso bisexual con delirios mesiánicos, una mezcla del propio Bowie con algo de Jimi Hendrix y Marc Bolan, entre otros. La idea de contar el ascenso y la caída del ídolo, víctima de sus propios excesos, se inspiró en la carrera de Vince Taylor, un oscuro cantante norteamericano al que Bowie había conocido en las calles de Londres unos años atrás.

El disco se llamaría "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars" (El Ascenso y la Caída de Ziggy Polvo De Estrellas y las Arañas de Marte). Ziggy porque fue uno de los pocos nombres que Bowie pudo encontrar que comenzaran con zeta, y Stardust, por un homenaje a un rockero de Texas, Legendary Stardust Cowboy, de quien Bowie tomaría I took a trip on a Gemini spaceship para su alabado disco "Heathen", de 2002.
   
       

"The rise..." se comenzó a grabar en los estudios Trident de Londres en setiembre de 1971, y se terminó a mediados de enero de 1972. The Spiders from Mars eran los integrantes de la banda que acompañaba a Bowie desde hacía unos años: el guitarrista y arreglador Mick Ronson, el bajista Trevor Bolder y el baterista Mick Woodmansey, tres músicos que se conocían de adolescentes, cuando habían formado un grupo de blues en la ciudad inglesa de Hull, llamado The Rats. El productor e ingeniero de grabación fue también un viejo conocido de Bowie, Ken Scott.

Había varios hits entre los once temas del disco (Starman, Suffragete City, el furioso rockito Star, Lady Stardust) pero el tema que mejor representa a la placa, tanto lírica como musicalmente, es Ziggy Stardust. El cuarto tema del lado B presenta al personaje a los perplejos oyentes: un guitarrista y cantante zurdo que "se hizo un desastre en los ojos / pero el pelo le quedó bien / como algunos gatos de Japón", que "le hacía el amor a su ego" y que termina asesinado por sus propios compañeros. Todo esto sobre una melodía llena de ganchos y unos inolvidables garabatos de Les Paul que Ronson, un admirador de Jeff Beck, amplifica a través de un Marshall de 100 watts al mango.

En la reedición de 1990 como CD, además de unos demos, se incorporaron dos muy buenos temas que habían sido editados solamente en simples: John, I’m only dancing y Velvet Goldmine.

“Ziggy…” era el quinto disco de Bowie, y fue el que dividió su carrera en un antes y un después, convirtiéndolo en una referencia mundial. Fue unánimemente reverenciado y tuvo una enorme influencia en el futuro del rock (Bauhaus y Marilyn Manson, los dos ejemplos más obvios): Bowie fue uno de los pocos artistas que los punks respetaron cuando aparecieron como un rayo sobre la escena inglesa, durante 1976-77. Las giras fueron un éxito, además de una sucesión de escándalos que alimentarían la leyenda. (En 1999, la película "Velvet Goldmine", de Todd Hayes, retrataría perfectamente el desenfreno y la sensación de estar en el pico de la creatividad que acompañaron a esa gira).
   
       

Tras “Ziggy…” vendría otro gran disco, “Aladdin Sane” (al que el Duque Blanco describiría como “Ziggy después de conocer América”) y una loca serie de actuaciones en vivo que terminaría en el Hammersmith Odeon de Londres, la noche del martes 3 de julio de 1973, cuando Ziggy anunciara, antes de interpretar Rock ‘n’ Roll Suicide, que éste era su “último show”. (En su momento se entendió – erróneamente - que era el “último show” de Bowie). El recital fue filmado por D. A. Pennebaker (el director de “Don’t look back” y “Monterey Pop”, entre otros filmes) y se consigue en DVD (“Ziggy Stardust and the Spiders from Mars: The Motion Picture”).

 

NOTAS

(1) Una digresión: no sorprende que al glam le haya costado ser entendido en el Río de la Plata, más allá de que se hayan conocido los discos. Si aún para la mentalidad de esta época no sería así de fácil tolerar a un grupo así, imagínense lo que hubiera sucedido con un clon sudaca de Ziggy Stardust en el Montevideo o el Buenos Aires de entonces, poco menos que ocupados militarmente por sus propios ejércitos. Lo más cercano al glam que hubo en esa época fue un recital de Pescado Rabioso, esa maravillosa perversión spinettiana del rock a la Led Zeppelin, en el que quien entonces era el bajista del grupo, David Lebón, apareció en escena con los labios pintados, con zuecos y vestido de mujer. Esa noche se gastó la palabra puto, de tanto gritarla.
   
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