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¡Agoré! ¡Agoré!

     
Sara Mago      
       
¡Agoré, agoré! Fuimos con Delia Psico a ver a Jane Birkin al Solís. Yo le decía a Delia: “¿viste que estamos aún vigentes? Bob Dylan vendrá al Conrad y Jane Birkin al Solís, y nosotras tenemos que estar a la altura de la vigencia”. Así que nos pusimos las minis, poco maquillaje y peinado informal, Poison y ¡arrancamos! “Tenés las rodillas llenas de rollos”, me decía Delia sin notar su propio vientre abultado y rollizo. “Never mind, dear Delia… esta vez no es para mostrarnos sino para honrarnos”. Veréis que estábamos todas las veteranas vestidas más o menos en la misma onda, un breve retorno a nuestra juventud que subyace dignamente bajo nuestras arrugas. Jane ¡divina! ¡Genia! Ante un Solís lleno, cantó canciones de Serge Gainsbourg - su amor y mentor - y no se mantuvo quietita en las tablas, sino que corrió por pasillos y subió a las tertulias como cualquier jovencita, a sus sesenta y algo, sin maquillaje ni galas, de zapatillas deportivas, pantalón de hacer mandados y camisetita negra. ¡Pero la sonrisa! Aquellos labios rojos y generosos con la boca de donde salía el canto sublime ¡ay, si yo tuviera esa tersura! Pero bueno, tengo algunos añitos más que Jane y no estoy tan mal y sin parches quirúrgicos. Cuando cantó una canción de Tom Waits, creí que me daba un estertor… porque mirá que meterse con Tom es difícil… Pero, claro, para las diosas todo es realizable con perfección.
   
       

Y viniendo más acá, a estos días pascueriles ¡qué caros los huevos de Pascua! Cuánto lucro en torno a la religión, digo yo, ¿no? Y pensar que ahora hay doce Pecados Capitales en vez de siete (¿filmarán “Twelve”?) y ninguno dice “no lucrarás con la Fe”. Eso sí, el Papa quiere zamparle Jesús a los judíos (no dijo nada de los musulmanes, acaso previniendo que alguna avioneta se estrelle contra la cúpula aurífera del Vaticano). Y quiere que haya misas en latín en aquellas comunidades que lo soliciten… ¿cuáles lo solicitarán digo yo?

En fin, este mundo loco de dolor necesita amor, por eso Jane Birkin está más cerca de Dios y nosotras con nuestras masas musculares dejando la tensión de la tersura, preferimos cantar “vine a decirte que me voy”…
     
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