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| Bajen el volumen que no entiendo nada |
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| Juan Bervejillo |
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El mundo ya está globalizado; eso, en palabras sencillas, quiere decir que los gustos, hábitos y rutinas de la gente se van igualando en todas partes del planeta. Claro, no en un cien por cien pero en un porcentaje grande igual.
Las razones, claro, son estrictamente comerciales: todos deben gustar de lo mismo para que las grandes compañías puedan vender sus productos en cualquier parte.
En lo que atañe al rock, existe una igualación que me asusta un poco. Sumada a que las bandas que hoy existen a lo largo del planeta deben sumar centenares de miles, si no millones, me da por preguntar dónde cabe la creatividad en todo esto. Es cierto que hay bandas valiosas, las hubo siempre, con o sin publicidad, con o sin éxito. Pero atravesar ese bosque tupido y enmarañado de grupos que gritan su propuesta a todo volumen y te tientan con eslóganes como" la revelación" "la banda más interesante","la propuesta joven" etc., etc., es arduo y sobre todo frustrante porque suele pasar que de la revelación o la propuesta joven etc., etc. nos quede muy poco, y la promesa se desvanezca en el aire como esas empresas fantasmas que venden el paraíso por teléfono.
El rock es industria, la materia prima es un sonido estridente y el aspecto juvenil, un poco de aventura por aquí y una plástica sensación de libertad por allá, más un chorrito de rebeldía adolescente o, mejor dicho, infantil.
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La industria tiende a estandarizar su proceso de producción (más unidades fabricadas, todas iguales, en menos tiempo, etc., etc.) para abaratar los costos y multiplicar las ganancias. Pero no le alcanza con los procesos fabriles y fue por la estandarización de los contenidos: los códigos, los objetivos, todo eso parece estar en un manual que los roqueros acatan aunque sean absolutamente amateurs. La Biblia del roquero parece encomendarte que formes tu banda, grabes tu demo, luego tu CD independiente, consigas shows, te presentes en cuanto concurso aparezca, busques por todos los medios salir en los medios, te hagas amigo de los que cortan el pastel, consigas un productor que haga que tu banda "suene" en el disco como jamás sonará en vivo, etc., etc., etc.
El problema no es que no haya bandas creativas, valiosas: el problema es que todas están juntas en un mismo escaparate. Es como elegir una mostaza en una góndola de un hipermercado que tiene un piso entero para las mostazas: todas te gritan “¡comprame! ¡comprame!” ¡y casi todas tienen el mismo sabor!
¡Claro, ya no es como hace treinta años, cuando todas las bandas buenas eran conocidas y todas cantaban en inglés! ¿Ustedes se fijaron cuántas bandas fermentales y referenciales del rock proceden de la década 1963 - 1973? Yo diría que la mayoría. Es más, a mi modesto entender y gusto, son pocas las que, pasada esa década, representan hoy un punto obligado de referencia, y muchas de ellas están afuera del rock.
Físicamente no tengo tiempo de escuchar todo lo que me ofrecen, aunque quisiera: pasado cierto tiempo los sentidos se me saturan y empiezo a detestarlo, sea lo que sea. La música está en relación directa con una necesidad básica del ser humano que es la de comunicar lo que con palabras no puede, el arte en general sirve a esos fines, por suerte la realidad no se agota con las palabras. |
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Cuando no hay nada que comunicar excepto el mensaje omnipresente de "préstenme su atención" o "MÍRENME COMO TOCO", la cosa se vuelve aburrida enseguida; las bandas suelen componer para llenar un CD o para tener algo que tocar en vivo. Debería ser otro el impulso. Las bandas, pasada la novelería, suelen disolverse para buscar medios de vida más seguros.
Y si realmente tocan por el placer de hacerlo, sin importarles la calidad de lo que componen ¿qué necesidad hay de imponerlo a la fuerza a otros?
La lógica parece ser, está bien, hacé y tocá lo que se te cante, o cantá lo que se te toca, pero no pretendas que le guste a todo el mundo. Tus expectativas deberían ser más realistas y deberías sentirte feliz si 40 tipos pagan una entrada para ir a verte.
El rock es una música excitante, sobre todo para tocarla. Da la impresión de que llegó para quedarse. por que ayuda al ser humano a contactarse con su parte más primitiva, y de esa experiencia salir con energías renovadas. No es imprescindible que todo el mundo escuche tu banda para sentirte realizado. Es más, yo me sentiría terriblemente mal si estuviera en una banda que no me gustara y que tuviera éxito y, a la vez, me sentiría bastante bien si mi banda suena bien aunque nadie esté escuchándola.
El rock es utilizar el volumen y el ritmo para obtener reacciones de parecida energía en el escucha, y se complementa con letras vitales y directas, provocativas. De allí para abajo o para el costado no es rock, es música popular, canción de autor, pop o lo que sea. No es obligatorio hacer rock, si tenés condiciones para otra cosa probablemente el mundo te agradezca que no lo practiques y que no agregues más ruido inútil a la carrera demente de centenares de miles de bandas atrás del reconocimiento. |
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