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Minuto 45 - La página de fóbal del Sr. Atenor López
Atenor López
A tomar otro sedante. Se acabó lo que se daba.
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No está mal copiar si la copia es buena, ¿no? Así que tomaré el ejemplo de otros grandes, que me han dejado el legado de saber con la pelota y saber hablar de ella, y hablaré de mí en tercera persona, como Sosita y el Diego.
Atenor empezó a escribir porque, harto del “periodismo deportivo” (1), intentando mostrar otra visión, o al menos intentando mostrar que Julio Ríos – con quien se ensañó particularmente, pero no es el único – con un micrófono en mano es como mono con revolver. El tipo, aunque quiera hacerse el complejo, no tiene ninguna idea de la gramática y del significado de algunas palabras. (2) Claro, dado que Atenor tampoco sabe mucho de ello, recurría al apoyo de los escribas de 45, en principio el Hueso, más adelante el Pulga. Era el intento de mostrar esa farsa, pero también la otra: la del fútbol, más negocio que deporte, más aburrimiento que alegría. |
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Pero Atenor, como toda aquella persona que le interesa más la moña, el enganche y el tiro al arco que el comentario de esa jugada, como toda persona que cree que el espectáculo está dentro de la cancha y no lo que hacen las personas que van a ver lo que pasa en la cancha, como toda persona que le gustaría ser juez y cobrarle un penal en la hora – si es que es penal, claro – a Peñarol o Nacional y que se le caiga encima la tribuna… como todas esas personas, se hartó.
Sabe Atenor que la indignación pasa ser una inútil moneda corriente. Es más, a él le indigna la indignación del vecino. Porque parece que ahora esa es la moda. Indignarse por el IRPF, porque la Intendencia no levanta la basura, Porque sube la papa y el tomate. Indignación comprensible. Indignación que no lleva a ningún lado (o al menos, no a muchos lados).
Pero él está indignado. Ya conocemos la historia de que el pez grande se come el chico y que así ha funcionado la vida. Es más, tal vez sea esa la selección natural que según Darwin ha hecho que nosotros estemos aquí y otros no. Pero ya paspa. Porque no sólo ganan los tres puntos de la mano del árbitro de turno. Además de eso, patotean y basurean al rival, sin que pase naranja. |
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Y así son las cosas, mientras Martín Vázquez dejó que Peñarol tirara aquel corner contra Miramar pasado los descuentos que él mismo había otorgado, Martín Vázquez – uy, pensé que iba a ser otro, pero es la misma persona y todo – no dejó que Danubio pateara el corner – también contra Peñarol - antes de irse al entretiempo. El línea que no vio la salvajada de Darío Rodríguez contra Mena en el primer tiempo, después si vió con el rabillo del ojo como Saralegui se salía del rectángulo un par de metros y decidió echarlo. Es raro lo de Darío, siempre fue un tipo correcto, que si pegaba la hacía como un recurso para frenar el ataque rival. Pero el otro día no se contentó con operarlo al colombiano, sino que después de que lo expulsaran, también por foulear a Mena fue a insultarlo y zamarrearlo de los pelos. Pero debe haber sido más grave lo de Conde, que indignado por los gestos y las palabras de Bueno – quien tiene derecho a protestar cuantas veces se le ocurra, de la manera que se le ocurra y contra quien se le ocurra – lo fue a buscar para comérselo en dos panes. Y los jueces le tipificaron injurias y agresión. La única agresión que llegó a destino fue la injuria. O sea, o los jueces son redundantes o, nuevamente, vieron mal. Así que Conde se come como mínimo un par de partidos. Darío Rodríguez, que no fue expulsado por la tremenda plancha contra Mena y a quien nadie le dijo nada por agredir a Mena cuando estaba tirado, sólo debe cumplir la suspensión automática. Y miren que Atenor buscó en el reglamento… pero no encontró en ningún lugar - convengamos que no sabe leer muy bien - el párrafo que dijera que el Pollo barato Olivera puede sacar con el brazo a un jugador en su área, pero si es contra él, hay que cobrar penal. |
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Pregunta Atenor: ¿nadie se da cuenta que todas esas actitudes sólo les sirve para ganar acá (y sólo a veces)? ¿Que casi todos estos jugadores que han venido a Peñarol han ido a Europa y otros lugares a conocer y quitarle el barniz a los bancos de suplentes (y sólo a veces)? ¿Que cuando juegan contra rivales internacionales eso no les sirve de nada y encima como el otro es el pez grande les pasa lo que acá les pasa a los chicos?
Así que Atenor se hartó. Ya no tolera más un fútbol donde las arbitrariedades van casi siempre hacia el pez gordo. Prefiere el Hattrick, que es arbitrario, pero para el lado que pinta.
Pero hubo una gota que derramó el vaso. El escándalo que hizo la prensa – la deportiva y la otra – al embargo que la DGI le va a trabar a Casal es increíble e inadmisible. Hay que leer los titulares de El País y El Observador, diciendo que hay crisis en el fútbol y que se va a parar por ello. Hay que escuchar los llantos – que él intenta salgan disimulados, pero no lo logra – de Kesman en La Oral Deportiva. Hay que ver a Corbo, “muy preocupado” por el tema, porque el fútbol así puede ser inviable.
Están todos entregados. O comprados. Y no sé qué es peor.
Atenor se hartó. No escribe más de fútbol. Empezó a escribir por asco, pero el asco lo rebasó. Capaz que vuelve algún día a 45 escribiendo del campeonato de bochas, del torneo de tejo en Playa Colorada, el hockey femenino – ¡cómo están las nenas con pollerita! – o recorriendo las canchas de Yale, Marne o Urunday en el Metroplitano de básquetbol. Adiós, dice Atenor.
- (1) Tiene ciertas cosas en común con el periodismo de rock: es gente que no sabe escribir (o hablar), que entrevista gente que no sabe hablar, para que las lea gente que no sabe leer
- (2) No voy a hacer referencia a ellas nuevamente. Para ello, recurran a los anteriores “Minuto 45”.
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