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M’hijo el lector

     
       
Íbero Gutiérrez      
       

En estos días en que se celebran los 40 años del Mayo francés parece imprescindible decir, con la contundencia que merece el caso, que si hubo en nuestro país un poeta que represente el espíritu de la rebelión juvenil internacional del 68´, ese es Íbero Gutiérrez (1948-1972), porque es, además, el poeta asesinado de una generación uruguaya truncada y perseguida a fuego desde la raíz.
He aquí algunos de sus poemas pertenecientes a Antología I  “Prójimo-Léjimo y otros poemas” 1966-1970 (Arca, 1987) y Antología II “Buceando lo silvestre” 1970-1972 (Arca, 1992).
En cada texto ha sido respetado el uso de puntuación, la ubicación de versos
en el espacio, y todo tipo de marcas ortográficas que constan en sus originales.

Mi residencia de aire

Residencia poblada de amapolas doradas
Tranquilidad perpetua que se marcha por la noche
en el hastío
asiduidad de recuerdos que parecen gaviotas
o locuras milenarias volando borrachas entre olas
de una playa de vidrio y un, mar de piedra.

Luna blanca que de no mirar el cielo has caído
al mar y te has disuelto en su fragancia de verano
¿no crees oportuno dejar en paz a los sputniks
y atraer otra vez como antes a los lobos de Kentucky?

Tras los granitos de arena dejas un lamento como espuma
y tu perfume acompasado como una suite de Bach
que suena y cae entre mi ropa, entre mis píldoras para
el dolor de cabeza y el insomnio...
A veces pienso que no estás en el cielo.
Creo ver pájaros de aluminio.
Paso corriendo por el túnel de piedra y siento las bocinas
y los gritos estridentes. Caramba,
es algo peligroso si se cuela como pluma.
Trataba de enarbolar a mi cuello la bandera del amor
pero vino un grito, que despertó mi ciudad y la policía

corriendo me baleó todo el cuerpo y aquí estoy
   
       

frío
quieto
duro
horizontal
mirando
con los ojos
abierto
tu sonrisa
de piedra
y tu corazón
de hielo

( una ola me moja los pies mientras me llevan).

Fechado: 29/5/68

*
Hay un ruido de válvulas en el aire futbolístico
la televisión blanca azul y gris salta como un perro de circo en su quietud pétrea
los masones de arquitectos públicos, los ómnibus de COT las narices
aguileñas, los tapones
de electrodos quemados: Instituciones de Fomento y otras cosas.
Alfareros de bigotitos y camionetas grises con micrófonos y auriculares.
Vivo en el Uruguay y hace frío en invierno. Los gorros que usa la gente

son
gorros uruguayos
toman güisqui y caña, viven entre la pajabrava y bocabajo, los genitales
puestos en la pelota de fútbol...
el sol el viento del norte se apacigua entre las cejas de un viejo blanco.
Una maceta despierta la curiosidad de los niños: tractores FORD para
trillar las enajenadas flores de las macetas de los niños.
Pelotas amarillas en domingo: muy bien.
En los jardines se acuesta LA SOLEDAD y la familia duerme o se achi-
charra en un estadio tupido: insisto:
los sexos sobre la Asociación Uruguaya de Football (AUF)
Papeles de aquí para allá y es así nada más: desde hoy en continuado

en el cine Renacimiento...
   
       

fechado: 1966

*
Del diario París flash  (17/2/69 al 21/2/ 69).

Es de noche
en París y la nieve
convalece
en los bordes de las calles.

Hay un silencio
merodeando las copas
de los árboles crispados

El cielo oscuro
parece al alcance de la mano:

se diría que se puede
hacer el amor
así desnudos
sobre la nieve blanca.

París, 17/2/69

*
Hay una paz
producto del hastío.

Inventamos posiciones
nuevas
(el amor es un rito
improvisado
pero tiene sus leyes
y nos cambiamos la cara a cada rato:

reímos o lloramos
o gritamos o besamos
y somos como el despojo
de un pasado incompleto
—amor, aberración pasajera
si no inventamos
posiciones nuevas—

París, 18/2/69.

*

En la Gare d`Orleáns podemos leer una revista pornográfica o masticar
un “chewing gum” porque Dios está presente en cada uno de los
papeles inservibles o viceversa.
No hay razones lógicas para no lustrarnos los zapatos en una máquina
automática pero en el cielo las estrellas seguirán titilando a millones
de años luz de distancia.
Esa seguridad puede ser angustiosa pero podemos tomar una aspirina.

París, 20/2/69
(en la Gare d´Orleans)

*

El siguiente es uno de sus  últimos poemas, fechado en Enero, 1972

 

Podré esperar      sólo de tiempo       irás solo a parar
lo tomaré de ayer
para tirarme abajo
de tu espacio       de tu acuario violeta
eso que crece
y como
de tu llanto
mandíbula batiente
el pulmón partido en la coca
allí calienta y sola
mirando a través de ti               pero ha cambiado
moviendo un rincón de aquél techo
camino de la noche
porque de lejos            sin saber la cara
señor de la esperanza
vagando la rambla de esa nata
la ceniza en tus pestañas
la conciencia en tu algodón rosado
la inteligente sensación
de cúbito toda abierta
creía conocerte                        sándwich
conocerte                                alforja
conocerte                                gozne de mi tiempo
en tu iris pasta dulce un bikini floreado
se tuesta un sutién adolescente
se ramifica nuestra mano
nuestra tierra
el dedo se extiende filantrópico
adentro de aquél semántico agujero
y ahora
la entrada de tu pelvis es una llanta infinita
podré esperar
la bala ciega
de tu espacio
de tu anuncio de cine
cinturón del aire
televisando crecer
los cadáveres inermes en el seno del cielo fluorescente
porque estoy de veranos llenos de golpe
hondo en lo profundo
de bucear
ya estoy ahí
como un pensamiento submarino en el cielo azul
en un tajo de la noche estoy ahí parado en bolas
sobre un nuevo mundo oteando tu desnudez como la mía
todo de golpe
en la nueva mañana
por algo que campea en los muslos abiertos
en la risa
por donde me derrumbo
y ya
estoy ahí
prendido a una navaja
que correrá por tus piernas asesinas
diré
que se prendió a una navaja
que se corrió por unas piernas asesinas
porque estoy en el espejo de unos enormes lentes atisbando un “que se corrió”
y derrumbó como un tubo infinito y
de golpe
soy
la intención del absoluto
la voluntad del pensamiento
diré
porque se está en el espejo
derrumbándose de golpe
las dunas quietas
en la sal de la tierra
en la violación de un agua viva
atrás del año pasado
y del otro
pura aceituna de la desolación
convencido
enteramenteconvencido
podrá salvarme la melancolía y como siempre el tiempo irremediablemente mío

podrá correr atrás de la moto
por algo que campee en los muslos abiertos
en los senos llenos
entre su vida toda
y su muerte segura.

enero, 1972.

 

 
 

 

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