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Sara Mago aconseja      
       
Sara Mago      
       

Amiguines y amiguinas, me habéis escrito pidiendo consejos del corazón y fue idea de Delia Psico - mi amiga de siempre - responderos a través de esta prestigiosa revista digital. Quien dice digital refiere a dedos, a touch y más cuando sos veterana y no querés hablar de dígitos numéricos. Y esta aparente digresión viene a cuento de que mi consejo general en cuestiones del corazón, es touch. Tocarse física y espiritualmente es la muestra más sencilla y eficaz del amor verdadero.

La joven Teresa “la terca”, me escribe.
- Querida Sara, no sé que hacer: me he enamorado del novio de mi hermana, ¿Debo decírselos a ambos? ¿Sólo a él? ¿Sólo a ella? ¿A nadie? ¿Qué hago?

Respondo:
Estás en problemas y a punto de expandir el problema. Pero, si estás enamorada realmente, el amor es lo primero. Claro, el amor de hermanas existe también, pero la pasión hace una diferencia que ningún amor puede igualar. Debes distinguir claramente si amas al chico o si deseas competir con tu hermana. Como usaste “la terca” como seudónimo, acaso solo se trate de eso: terquedad que deviene de los celos. Pero si es terquedad que deviene del amor, no lo ocultes.

Me escribe Yamandú “pasivo”.
- Doña Sara Mago, le escribo porque amo tanto a mi novia que no me atrevo a tocarla. ¿Eso es malo?

Respondo:
Lo malo o lo bueno lo deciden los portadores del sentimiento que sería objeto de juicio. Solo te diré que, si no te atreves a tocarla, estás en un amor idealizador de la mujer: acaso ella proyecte imágenes maternas y eso te cohíba.  Puede resultar positivo si ella te toca, y si la pasividad persiste, creo que deberías consultar con un sexólogo.

Alondra “hervidero andante”.
- ¡Ay! Doña Mago, vivo con deseos sexuales permanentes; mi tía Rubidia me dice que tengo fiebre uterina; ¿qué hago?

Respondo:
No puedo decirte si la fiebre uterina, tan famosa, existe clínicamente. Sí que la libido no es uniforme de un humano a otro y acaso tus deseos sexuales tan imperiosos se deban resolver con sexo. Usa condón, pero no te prives; los hombres suelen hacer eso.

   
       

Pelusa María, “la virgencita”:
- Estimada Sara, tengo 63 años y soy virgen porque ése fue siempre mi deseo; devota yo de la Virgen, decidí esperar a un Espíritu Santo yo también. El E. S. resultó ser humano; estuve internada y conocí a un enfermero -también mayor- que cuando me daba las inyecciones me hacía subir la temperatura (Ud. me entiende). Luego advertí que yo le gustaba y accedí a conversar con él y a tomar mi leche con avena con él en la cafetería del sanatorio. Una cosa llevó a la otra y ahora él me pide “la prueba de amor”, ¿debo romper mi pacto, o esto es la prueba que debo pasar y, pues, debo resistir aunque me queme el deseo?

Respondo:
Querida mía, deberías leer a Sartre en “El existencialismo es un humanismo”. En ese texto Jean Paul dice que este tipo de consejos se pide a quien se sabe de antemano qué responderá. Casi como quien prefiere que la responsabilidad la tome otro, en este caso, otra. Así que te recomiendo leer a Sartre y acostarte con el enfermero. ¡Nunca es tarde cuando la dicha es buena!

- Rómulo “sin remo”.
Doña Sara Mago, ojalá me aconseje. No sé para dónde voy, me gustan las mujeres, los hombres, niños, adultos y últimamente me gusto a mí mismo demasiado. ¡Aconséjeme, por favor!

Respondo:
Estimado amigo hedonista, la energía sexual es como el arma cargada de futuro del poema de Gabriel Celaya. Si disparas las balas a lo loco, te quedas sin arma; te sugiero buscar a un buen yogui o a un sanador pránico que te oriente en el uso adecuado de la energía sexual. De agotarse de manera incontrolada (que asumo es tu caso porque estás pidiendo consejo), no se repone. También podés leer a Osho que tiene libros referidos al ejercicio sexual. y que narra sus investigaciones sobre el tema con mayor pericia que yo. La diversión desmesurada no puede ser sostenida: los humanos estamos diseñados para una porción de placer; en tu caso, el descontrol y la falta de remo –como bien señalas en tu seudónimo- convierte al bote en un cascarón a la deriva.
Bueno, por esta vez basta de consejos que no deben ser tomados como tal, sino como opinión de una mujer que quiere a todos lo que sufren por amor y aman por sufrir.
¡Adorines para todos!

   

 

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