La pregunta no es nueva, ni siquiera novedosa. ¿Son los medios reflejos de sus audiencias o son las audiencias reflejos de los medios? ¿Somos lo que consumimos? ¿Somos lo que nos dicen los índices de audiencias, o hay otro Uruguay que al carecer de marketing o de estrategias para emerger, permanece silenciado? ¿Vale la pena escribir estas líneas sobre Claudia Fernández, el programa Café Versátil (que emite la cadena estatal) y uno de sus panelistas invitados, Daniel Alejandro? Conflicto a tres bandas, a los que se fueron sumando distintos protagonistas. Entre ellos Mónica Farro y el empresario teatral Rafael Dufort. Palabrotas y sonrisas idiotas. Sonrisas cómplices de aquellos que ignoran la ética y los principios de toda comunicación y de sus responsabilidades, como agentes formadores de la Opinión Pública. Al fin de cuentas, no se trata de restringir la libertad de prensa o de contenidos, sino de regularlos. De instrumentar códigos deontológicos, para no hacer de la profesión periodística, un mero complemento circense. La “farándula” suplanto a los artistas y los “comunicadores” suplantaron a los periodistas. Estamos acostumbrados al vocabulario de la farándula. Tristemente acostumbrados –por no decir sometidos-, por que la depravación del idioma se ha extendido a nuestros propios programas locales. Malas copias y por ser copias, doblemente malas. Sin embargo, la jauría local se siente a gusto en esas aguas de orillas cursis. En esas márgenes cuasi transgresoras, asumen complacientes y sin escrúpulos, su condición de porteños de segunda categoría. Somos hoy una colonia de la farándula porteña. Al menos así lo dictan los medios, los canales privados, ciertas radios y ciertas revistas. Ellos -los periodistas de la farándula-, sonríen. Son más listos que aquellos que los consumen. No tragan su propia inmundicia, sólo viven de lo que defecan. Otros comen. Hay que tener muy claro el lugar que uno ocupa, para someterse a esa voracidad de audiencias. Al todo vale y a la perdida de la privacidad y hasta de la autoestima. Al fin de cuentas, Jorge Rial se ríe de todos nosotros. Ante la catarsis de nuestro circo nacional (índice de una realidad de pensamiento plano), en su programa “Intrusos en el espectáculo” (20/6/08 Canal 10), nos pregunta con cierta sorna: “¿Pero que les pasa a Uds.? ¿Gente culta como Uds.? ¿Que les hemos hechos? ¡Se han argentinizado! Desde su perspectiva su sentencia es cierta, sólo que también engloba a ese público que parece único. Aún hay otra Argentina más culta y más rica, a la que los medios privados también le dan la espalda. Nada extraño, puesto que a los primeros que ignoran, son a nuestros propios trabajadores de la cultura. Han generado audiencias cautivas de ciertos estereotipos y valores, a los que presentan como únicos. El entretenimiento como simulacro de vida, la vida de los otros como chispa existencial. Por mal camino vamos sí nos dedicamos a callar, asumiendo como normal, la vulgaridad del habla y los improperios. |
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