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Chancha en la calle

     
       

Sábado 20 de diciembre, 2008

     
       
Guillermo Baltar      
       
La Chancha salió a la calle. Pisó asfalto y convivió entre árboles, estrellas y amigos. Fue el sábado 20 de diciembre a la noche. En la esquina de Requena y La Paz, lugar donde el grupo tiene su sala de ensayo. Un festejo para el barrio y sus seguidores de todas las edades. Surgidos a mediados de los 80, son junto a La Tabaré y El Cuarteto de Nos, los únicos sobrevivientes de aquellos años. Fueron los que pelearon duro en los 90, cuando el rock nacional parecía extinguirse.
   
       
    fotografía de Gaby Payret  
       
Siguen en la brecha. Quizás sin el merecido reconocimiento, aunque su público crezca y la banda, porfiada y creativa, continúe bregando por los caminos de la música. Una coktelería energética, positiva y poética. Rock y algo más. La reciente edición argentina de la Rolling Stone, sólo se ocupo brevemente de su último trabajo discográfico, casi al pasar.
   
       
   
fotografía de Gaby Payret
 
       
En nuestro país, no figuran en la franja prime time de los programas  televisivos y radiales, y la prensa escrita tampoco les ha hecho merecida justicia. No importa. Quizás La Chancha pague tributo a cierto inconformismo, a ciertos rasgos de banda “independiente” que aún detenta. El paso del tiempo aún los tiene.Están vivos y Juan Bervejillo mantiene su alma y carisma intactos. Muchos han pasado por La Chancha, cuando aún se la conocía por Francisca.
   
    Fotografía de Guillermo Baltar  
       
Ha sido un viaje largo y emocional. Han festejado una navidad apenas anticipada, con el entorno que cobija y escucha los pasos de su evolución. Cuando la mayoría busca la grandilocuencia, La Chancha apostó por su entorno. Aquello que decía Jim Morrison, saturado de la industria y del mundillo del star-system: “A la familia grande, prefiero una reunión de amigos”.
   
       
   
Fotografía de Guillermo Baltar
 
       
Hay una cierta mística underground que los rodea y perfila.  El sábado invitaron al trío argentino “Tierra de Fuego”. Rock vital en pocos minutos, y hasta un pequeño recuerdo a Luca y los Sumo. La calle se fue llenando, se lleno manzana y pico. La Chancha desgranó mucho más que un puñado de buenas canciones. El barrio era una bervena amable y colorida. La luna continuó alta. Participe privilegiada de esa vital y pequeña gran fiesta. ¡Chapeau Chancha! (Me quito el sombrero).
   
       
 
Fotografía de Guillermo Baltar
 

 

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