¿Sabes que acaso te está hablando un muerto?
Eco callado soy que resucito
Única voz que se atigró en cien soles
No bronce o mármol, frágil cera aguarda
esta inmortalidad que estás oyendo
Voz que ya nadie dice
Luz de un sol extinguido que aún galopa en el tiempo
Bajo mis alas, trémulos,
se acurrucan minutos de otros días
Tu atención ya la he visto
y he de verla abierta en otros
Sois reflejos míos
Yo soy la realidad
Sombras vosotros
Que con ser sólo un aire estremecido,
yo he de vivir aún más que quien me dijo
Soy el claro prodigio sin misterio
Voz que se dice sola y para siempre
En vano sobre mí pondrán los hombres
leve silencio o densidad de olvido
Vendrá una mano y volaré de nuevo
Diré otra vez lo que te estoy diciendo.
Texto: Eduardo González Lanuza (Treinta i tantos poemas, 1932)
Voz: Eduardo Darnauchans
Asesor: Jorge Denevi |