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Especial Eduardo Darnauchans
     
       
Prontuario      
       
Guillermo Baltar      
       

en aquel hospital
yo te decía
que no abusaras de tu suerte
a sabiendas que quizás me lo decía a mi mismo
incendiado por una fiebre entristecida
devenida de todas aquellas cosas
que se derrumbaban

quienes se sientan a la mesa de tu muerte
a la espera del mendrugo
que los expulse o bendiga
desconocen los números de tu prontuario

2570 whiskys
7523 cigarrillos
3230 pastillas de disneal
9690 toses
7615 noches de insomnio
9800 días perros
4 muertes señaladas y
otras presurizadas
212.721 páginas leídas
5014 autores
3 idiomas
1 latín
2000 noches de crispación
tipográfica
719 cuerdas destrozadas
3000 besos desmedidos
y otros tantos sin medir
6 años prohibidos
una ciudad heroica:
Leningrado
una ciudad varada:
Montevideo
todos los discos de los Beatles
y  los primeros Stones
Jim Croce
un número indeterminado de silencios
y otros tantos de maldiciones
un conejo y un balcón
1 ojo casi ciego
1 oído sordo
un eczema alérgico y mil
escamas
medio pulmón respirando
y un pasaporte tardío
Praga y la tumba de Kafka
cerrada
Madrid y Malasaña
Vallejo tras la nuca
Poe en el Mincho y
Borges en el cielo
Pound en su Pavloda dorada
Dylan, Cohen y Ginsberg
en cada bolsillo y
Fyodor en el ojal
un Antonie y un Artaud
tímbres, teléfonos, despertadores

 

Fotos Marcel Lostau

 
       

en aquel hospital
tu me decías
que una vez concluido el horario de visitas
conversabas con el resto de los internados
hasta muy entrada la noche
y luego volvías a tu cuarto
como un empedernido
bebedor de sombras

no existe la vida eterna
pero sí quién perpetué las músicas
 finalmente estoy aquí,
(estamos aquí),
por que me niego a creer
que la forma más fácil de medir un árbol
sea indefectiblemente, cuando ya este caído.

   
       

a Eduardo Darnauchans Miralles

Guillermo Baltar / Plaza Trovada 7 de marzo 2009

(*) Este poema fue escrito para leer en el homenaje a Eduardo
que se realizo el 7 de marzo de este año. En la oportunidad decidí no
hacerlo. En su lugar, leí algunas de las cartas de la correspondencia
que mantuve durante varios años con Eduardo, y que serán objeto de
un futuro libro.

     

 

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