en aquel hospital
yo te decía
que no abusaras de tu suerte
a sabiendas que quizás me lo decía a mi mismo
incendiado por una fiebre entristecida
devenida de todas aquellas cosas
que se derrumbaban
quienes se sientan a la mesa de tu muerte
a la espera del mendrugo
que los expulse o bendiga
desconocen los números de tu prontuario
2570 whiskys
7523 cigarrillos
3230 pastillas de disneal
9690 toses
7615 noches de insomnio
9800 días perros
4 muertes señaladas y
otras presurizadas
212.721 páginas leídas
5014 autores
3 idiomas
1 latín
2000 noches de crispación
tipográfica
719 cuerdas destrozadas
3000 besos desmedidos
y otros tantos sin medir
6 años prohibidos
una ciudad heroica:
Leningrado
una ciudad varada:
Montevideo
todos los discos de los Beatles
y los primeros Stones
Jim Croce
un número indeterminado de silencios
y otros tantos de maldiciones
un conejo y un balcón
1 ojo casi ciego
1 oído sordo
un eczema alérgico y mil
escamas
medio pulmón respirando
y un pasaporte tardío
Praga y la tumba de Kafka
cerrada
Madrid y Malasaña
Vallejo tras la nuca
Poe en el Mincho y
Borges en el cielo
Pound en su Pavloda dorada
Dylan, Cohen y Ginsberg
en cada bolsillo y
Fyodor en el ojal
un Antonie y un Artaud
tímbres, teléfonos, despertadores |