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Sobre gustos y música del Uruguay      
       
Juan Bervejillo      
       

Yo tenía apenas uso de conciencia y memoria y ya escuchaba a Zitarrosa, a Aníbal Sampayo, a Anselmo Grau.
Del primero tengo bien presentes al compadre Juan Miguel, las Coplas Orientalas; de los otros la rara Ky Chororo, el Río de los pájaros pintados y nada más; de Los Olimareños: De cojinillo, la polka, El candombe nacional; todo eso ocupa el primer lugar en mi disco duro.

De Viglietti, El chueco Maciel, ¿Qué dirá el santo padre?, canciones que me daban miedo, hablaban de cosas urgentes, dolorosas, crudas.

El tango nunca estuvo en mi atmósfera, mi padre tenía apenas uno o dos discos entre decenas de jazz, de clásica, de folklore.
   
       

(A propósito, folklore es tradición oral, desde el momento en que se difunde la música grabada deja, silenciosamente de existir.)

Recuerdo a Aldo (¿sería el de los Pasteles Verdes?) cantando por la televisión en el festival de viña del mar, tengo una excelente memoria para los nombres, para las músicas, podría hasta cantarte esa canción que escuché una vez sola a los siete años pero me da vergüenza.
Después en el salón de actos de mi colegio, presencié sin querer un ensayo de una banda de verdad y mi emoción fue tal y viví tan intensamente esos minutos que puedo cantarte casi entera la canción que en ese momento estaban ensayando, no sé si eran conocidos, para mí fueron ídolos por media hora.

De allí saltaremos a Tótem, Tótem era beat, beat era Los Bitles y aquella simpatía contagiosa, aquella música, "alegre", escuchaba a Tótem todo el día, Biafra, Eloísa.
Mi padre había comprado un grabador a casete, toda una novedad, que venía con micrófono; para probarlo nos propuso a mí y a mis hermanos que cantáramos, (yo cantaba todo el tienpo). Grabamos Eloísa, pero no quedaba igual que la del disco, yo no entendía porqué, ¿cuánto pagaría por tener esa grabación? no sé.

   
       

El rincón de la música progresiva, se despertó en mí con Días de Blues, la letra de Esto es nuestro era tan contundente, tan pornográfica, el tipo de cosa que mis hermanas, que actuaban como guardianas de mi moral, podían prohibirme. Pero ese disco era de mi primo Carlitos, una vez que ya no le interesó me lo regaló junto con uno de Vox Dei, ¿qué hice con ellos? ¿alguien lo sabe? Hace unos años vendían el de días de blues a 1500 pesos en la feria, ¿sería el mío?

Los discos de Musicasión entraron en mi como un misterio a través de la radio, o quiero nombrar al programa para no equivocarme, ni al locutor, pero me acuerdo perfectamente de los poemas de Horacio Buscaglia y de la melodía de "eresmuylentacuandosalesdelacama"

Después vino el Opa Trío, me parecía sencillamente fascinante que unos uruguayos hubieran tenido éxito en EEUU (para mí éxito era simplemente editar un disco), que además fueran así de progresivos, de sinfónicos, de salados, tocar ese disco me quemaba las manos.

Mis hermanas tenían un coro, empezó siendo un coro de misa, de casamientos. Luego fue mutando a algo más comprometido con la realidad política y aunque las letras me resultaban, ya en ese momento de mis catorce años, demasiado demagógicas, demasiado ingenuas, demasiado panfletarias y con errores de sentido, las músicas me gustaban, no era para menos, la escuela de la melodía de los 60 no era poca cosa.

   
       

Pero de allí y de la mano del compromiso y del manifiesto  por la libertad, la esperanza y el hombre nuevo llegamos al encuentro de la movida del cantopopu, Los que iban cantando, pioneros de aquella generación que se caracterizó por ser austera, anti-imperialista en los modos y las fórmulas compositivas, latinoamericanista, izquierdista, también gris y melancólica, llena de esperanza por el que vendrá, ahogada en bufandas, discursos y aquellos sacos que se llamaron montgomerys como Emil.
En fin, parte de la estética izquierdista que todavía sobrevive.

Fueron aquellos mis primeros recitales grandes, que emoción!, se te inflamaban los pulmones de rebeldía contra el tirano, desbordabas de apetito de justicia y libertad, todo o casi todo giraba en torno a esa consigna.



Me acuerdo de un concierto en el gimnasio de Trouville, sería 1977, fue la primera vez que vi a Los que iban...y me encantó, sobre todo aquella canción Dele su voz, después adoré las milongas de Dipólito, cuya obra musical mas grande es el edificio del Sodre.

Al Pájaro Canzani nunca lo vi en vivo pero escuchaba Aguaragua, su disco debut. Un músico que tenía un ángel especial y era distinto a los demás, había mamado mucha música brasilera, sus  canciones tenían ese aire tropical de Caetano Veloso, las letras eran inteligentes juegos de palabras con sonoridad musical, como los poemas de Nicolás Guillén, que ya vienen con música incorporada, tenía blues, tenía rock.

   
       

El Darno se me metió en la tripa como un cerdo adobado; no quería salirse de allí. Canción de muchacho me encantó literalmente y aunque hoy algunos fragmentos me rechinan por demasiado adolescentes, la magia  de esa voz y ese candor para las melodías es inigualable.
De ésas y de muchas otras cosas, mucho antes de que pudiera poner un disco por mi cuenta, ya tenía grabada la esencia en mi ROM.

Dino tenía una historia anterior y roquera que yo ignoraba, aquel señor bajito regordete y de bigotes tenía unos temas que encantaban por su sincera brutalidad o su brutalidad sincera, así era él en el escenario, se enojaba, se peleaba con los que habían pagado la entrada: fue el primer panki que yo conocí.

Cerca de los 80 pude ver a Contraviento, y era rock, rock en español, con dos baterías!!!! sencillamente fascinante, aunque tal vez si lo escuche hoy no opine lo mismo.

   
       

El rock empezaba a asomar sus garras (otra vez), Baldío y Rumbo tocaban con bajo, batería! un sacrilegio para las mentes de la generación de la resistencia??, tal vez exagere,  pero recuerdo los alegatos de Bonaldi, reaccionarios como pocos, acerca del rock y sus aliados, el imperialismo satánico.

Las canciones de Ubal eran simplemente encantadoras, tenía ese don de la melodía, que sabe capturar un diseño de notas único, sorprendente, y aparentemente sencillo, esa cosa "bitlesca". Las canciones hablaban de la vida, del amor, de la ciudad, del carnaval!! (Fue el primero de la ¿new generation?) Todo envuelto en ese aire melancólico y teñido vagamente de filosofía urbana e izquierdista.

¿Y uno pregunta porqué si era tan bueno no prosperó? bueno yo no lo sé, a su modo sigue teniendo éxito aunque ya no sea para mi un referente obligado.

   
       

Baldío quiso pero no pudo, la fascinación de Cabrera con The Police era evidente. Yo lo había conocido y más de una vez, después de algún show y de puro atrevido me acercaba a darle mi opinión. Yo notaba  que me estaba faltando algo, garra, fuerza, energía, volumen, pero él no me entendía o, lo más probable, es que no le importara un cuerno la opinión de un pendejo de 18 años.

En un taller de composición del primer Tump que dirigía Leo Maslíah escuché por primera vez a los estómagos, era el año 198 y poquito, supe que se trataba de algo nuevo al instante, era muy perspicaz entonces.

Luego me dejé encantar por el minimalismo de fuera de control y de torturador y de gritar.

   
       

Conocí a Renzo Teflón y a los primeros Tontos, la maquina de hacer puré instantáneo, por primera vez en Uruguay el éxito, el glamour, la tele, sí había existido en los sesenta yo era un bebé de pecho y no lo vi.

Los Traidores me impactan con Montevideo Agoniza, el mensaje está todo mal, la sociedad es una caterva de hipócritas, el estado es opresor y tirano, la policía es el demonio no estaba tan equivocado, por eso me gustó.

A partir de allí empieza a brotar la música de mi cabeza, y se me hace claro que habrá un antes y un después, la magia de la inocencia se termina y ya no podré, por más que lo intente volver a escuchar música con la candidez que tenía antes.
   
       

Y en el país las cosas se encarrilan, se acaba la dictadura, musa de tantos artistas, el Uruguay entra en la fase soy un país globalizado en un mundo ídem y lo que viene después es una serie de éxitos locales con el mérito de haber asimilado las recetas del FMI de la música.
¿Esto es una virtud?
Para mi no, tampoco es necesariamente un defecto,  pero sobre gustos lo único que hay escrito es este maldito dicho.

Nota: no ignoro que existen muchos artistas más y valiosos, solo me referí a aquellos con los que tuve la suerte de toparme

   

 

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